Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 45 Versículos 3-5: El poder del rey
Bienvenidos a Miradas. Seguimos disfrutando del contenido del libro de los salmos, avanzando un poco cada día, y ya estamos comenzando el salmo cuarenta y cinco, que es un auténtico canto de boda real, pues canta las glorias del rey en la primera parte del salmo, y de la esposa en la segunda.
La epístola a los hebreos toma un pasaje de este salmo cuanto relata las excelencias de Dios el Hijo en el capítulo uno de la misma. Iremos viendo el texto del salmo poco a poco, durante una semana, para aprovechar más la riqueza de su contenido.
Hoy detendremos nuestra Mirada en los versículos tres al cinco del salmo cuarenta y cinco que dicen así:
“Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente, Con tu gloria y con tu majestad. En tu gloria sé prosperado; Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia, Y tu diestra te enseñará cosas terribles. Tus saetas agudas, Con que caerán pueblos debajo de ti, Penetrarán en el corazón de los enemigos del rey”.
Es muy evidente, que estos versículos hablan del poder del rey, que es, a la vez, el novio, a cuyo casamiento está dedicado el salmo.
Vamos a repasarlo para exprimir un poco su contenido.
La primera frase dice: “Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente”.
Esta es la imagen de un rey guerrero, ya sea para defender su reino o para atacar a sus enemigos. Pero este guerrero es especial, pues el salmo añade:
“Con tu gloria y con tu majestad”. Y esto es mucho más, ya que engrandece la figura del rey de forma extraordinaria, dándole un aspecto imponente.
Seguidamente hay una bendición, o un deseo de victoria, para el rey guerrero, cuando dice:
“En tu gloria sé prosperado”. Ahora nos encontramos con una de las frases más extraordinarias y sorprendentes de este salmo, que nos hacen pensar en un rey muy singular, muy especial, prestemos atención y recordemos que está hablando del rey guerrero en su gloria y poder, porque esta frase dice:
“Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia”.
Es decir, se desplaza sobre “verdad, humildad y justicia”. Sin duda tres hermosas cualidades para cualquiera, y, pensando en un rey, la verdad y la justicia son imprescindibles para un buen gobierno, pero la humildad no parece cuadrar con un rey guerrero y poderoso, por lo tanto tenemos que mirar de nuevo a Cristo quien dijo “aprended de mi que soy manso y humilde corazón”; en todo caso, magnífico ejemplo para nosotros en nuestras relaciones.
La siguiente frase, enlazada con esta, dice: “Y tu diestra te enseñará cosas terribles”.
Es decir, su poder será eficaz y temible, hará grandes cosas. Viene ahora una frase muy larga en la cual se menciona un arma y sus efectos, aunque, leyendo el conjunto, queda claro que el arma del rey es la palabra, que, en este caso, no es palabra creadora, sino palabra justiciera.
Pero, en la frase que sigue se la compara con flechas agudas y certeras, pues dice:
“Tus saetas agudas, Con que caerán pueblos debajo de ti, Penetrarán en el corazón de los enemigos del rey”.
Está claro que el rey al que refiere este salmo es el Rey de reyes, quien no necesita más armas que su palabra.
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