Espacio presentado por Daniel Valuja.
Bienvenidos a Miradas. Hemos comenzado a recorrer el salmo cincuenta y nueve, uno de los salmos que escribió David en un momento muy difícil de su vida, cuando hombres poderosos amenazan injustamente su vida.
Es muy interesante comprobar que los enemigos de David también son enemigos de Dios de quien se burlan.
Por esa razón David pide a Dios que intervenga a su favor para librarle, y, a la vez, dar un escarmiento a los que se burlan de Dios de tal forma que sirva de advertencia y testimonio a los demás. David, por su parte, como tantas otras veces, no recurre a sus derechos sino a la misericordia de Dios, mencionada cuatro veces en el salmo.
Cada día meditaremos en una parte del salmo hasta completarlo.
Hemos titulado los versículos que leeremos hoy “Muy equivocados” Porque los enemigos de David estaban realmente muy equivocados.
Hoy leeremos y reflexionaremos en los versículos cinco al ocho del salmo cincuenta y nueve que dicen así:
“Y tú, Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel, Despierta para castigar a todas las naciones; No tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. Volverán a la tarde, ladrarán como perros, Y rodearán la ciudad. He aquí proferirán con su boca; Espadas hay en sus labios, Porque dicen: ¿Quién oye? Mas tú, Jehová, te reirás de ellos; Te burlarás de todas las naciones”.
Vamos a examinarlos, frase a frase, para descubrir mejor su contenido.
La primera frase que hemos leído se dirige a Dios, y lo hace de una forma especial pues usa dos títulos que ya no se repiten en el salmo y que le señalan como el Dios que lucha a favor de los suyos y el que es Señor de su pueblo, diciendo: “Y tú, Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel”.
La siguiente frase es sorprendente, pues reclama a Dios el castigo universal, ya que dice: “Despierta para castigar a todas las naciones”.
Pero, seguidamente, vuelve a mencionar a sus enemigos, pero ahora acentuando el hecho de que eran, sobre todo, rebeldes contra Dios y pide para ellos un castigo sin compasión, pues dice: “No tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad”.
Añade una descripción de la conducta de sus malvados enemigos acechando ara atacar, que repite más tarde, en el versículo catorce, como un terrible estribillo, diciendo:
“Volverán a la tarde, ladrarán como perros, Y rodearán la ciudad”.
Aun agrega algo más para describir su conducta malvada, en este caso se refiere al uso de su lengua para dañar sin piedad y con extrema crueldad, con puñaladas de odio, pues dice de ellos:
“He aquí proferirán con su boca; Espadas hay en sus labios”, y es que hay palabras que hieren más profundamente que un puñal.
Pero, aun añade algo más terrible: Desprecian a Dios y se burlan de Él sin ningún temor ni respeto, diciendo: “Porque dicen: ¿Quién oye?”. David ya anticipa la terrible respuesta de Dios para ellos al decir:
“Mas tú, Jehová, te reirás de ellos”. Y terminamos estos versículos con una nueva referencia que hace David al mundo entero que desprecia a Dios y se verá ante su trono de juicio, pues dice: “Te burlarás de todas las naciones”.
Terrible perspectiva.
Tenemos miles de audios sobre fe, esperanza, oración y vida cristiana esperándote.
Consulta la Fonoteca en Telegram: todas las emisiones desde enero de 2026, hora por hora.