Espacio presentado por Daniel Valuja.
Bienvenidos a Miradas. Estamos comenzando a recorrer el salmo sesenta y tres, escrito por David, y uno de los salmos favoritos.
Cuando lo escribe es en la etapa de su reinado y sorprende su intensa vida espiritual a pesar de la enorme carga de los asuntos de estado.
En este salmo David ensalza su comunión personal con Dios y su deseo de vivirla de forma más completa. El tono en todo el salmo de una gran intimidad personal, que, cuando nos detenemos a meditar en ella, nos emociona.
Leeremos el salmo entero antes de comentar en detalle los versículos tres y cuatro del mismo.
El salmo sesenta y tres dice así: “Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario. Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. Así te bendeciré en mi vida; En tu nombre alzaré mis manos. Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, Y con labios de júbilo te alabará mi boca, Cuando me acuerde de ti en mi lecho, Cuando medite en ti en las vigilias de la noche. Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré. Está mi alma apegada a ti; Tu diestra me ha sostenido. Pero los que para destrucción buscaron mi alma Caerán en los sitios bajos de la tierra. Los destruirán a filo de espada; Serán porción de los chacales. Pero el rey se alegrará en Dios; Será alabado cualquiera que jura por él; Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada”.
Sin olvidar el conjunto de este precioso salmo sesenta y tres, vamos a leer de nuevo y comentar, frase por frase, los versículos tres y cuatro que dicen así:
“Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. Así te bendeciré en mi vida; En tu nombre alzaré mis manos”.
En estos dos versículos hay cuatro frases llenas de contenido espiritual, veamos.
La primera frase es una valoración de lo más importante que hay en la vida del salmista, no olvidemos que quien escribe es un rey, pues no cabe duda de lo que valora más, pues dice: “Porque mejor es tu misericordia que la vida”.
Así que, las bendiciones que recibía de Dios, sin merecerlas, las consideraba lo más valioso de su vida. Por eso, las tres frases que siguen expresan su reacción agradecida. Vamos a verlo.
La primera frase de gratitud es de alabanza, seguramente en su testimonio ante los demás, y también cantando, pues dice:
“Mis labios te alabarán”. La siguiente frase es un compromiso de gratitud a Dios para toda la vida, pues añade:
“Así te bendeciré en mi vida”. Y ese bendecir, decir bien de Dios, sería tanto en la intimidad, como ante los demás. La tercera frase de gratitud, o tal vez de total dependencia, pues viene a decir que solo a Dios se dirigirían sus peticiones y alabanzas toda su vida, y lo manifiesta diciendo:
“En tu nombre alzaré mis manos”. Recordemos que, como nos dice el salmo, la compasiva misericordia de Dios, es lo más valioso de nuestra existencia, más incluso que la propia vida.
¿Lo estamos valorando y agradeciendo?
Tenemos miles de audios sobre fe, esperanza, oración y vida cristiana esperándote.
Consulta la Fonoteca en Telegram: todas las emisiones desde enero de 2026, hora por hora.