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Salmo 65 – Reconocido (341)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Bienvenidos a Miradas. Si nos sigues habitualmente, ya sabes que en este programa vamos comentando salmo a salmo y así hemos llegado al salmo sesenta y cinco, que comenzamos hoy.

Este salmo es un canto de David a los beneficios que Dios da sin medida.

Hoy comentaremos solamente los dos primeros versículos, pero, leeremos todo el salmo, como hacemos siempre que su extensión lo permite.

El salmo sesenta y cinco dice así: “Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios, Y a ti se pagarán los votos. Tú oyes la oración; A ti vendrá toda carne. Las iniquidades prevalecen contra mí; Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás. Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, Para que habite en tus atrios; Seremos saciados del bien de tu casa, De tu santo templo. Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia, Oh Dios de nuestra salvación, Esperanza de todos los términos de la tierra, Y de los más remotos confines del mar. Tú, el que afirma los montes con su poder, Ceñido de valentía; El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, Y el alboroto de las naciones. Por tanto, los habitantes de los fines de la tierra temen de tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde. Visitas la tierra, y la riegas; En gran manera la enriqueces; Con el río de Dios, lleno de aguas, Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones. Haces que se empapen sus surcos, Haces descender sus canales; La ablandas con lluvias, Bendices sus renuevos. Tú coronas el año con tus bienes, Y tus nubes destilan grosura. Destilan sobre los pastizales del desierto, Y los collados se ciñen de alegría. Se visten de manadas los llanos, Y los valles se cubren de grano; Dan voces de júbilo, y aun cantan”.

Ahora, después de disfrutar del hermoso texto de este salmo, vamos a leer de nuevo los dos primeros versículos que seguidamente comentaremos.

Los dos primeros versículos del salmo sesenta y cinco dicen así:

“Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios, Y a ti se pagarán los votos. Tú oyes la oración; A ti vendrá toda carne”.

La primera frase que encontramos dice: “Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios”. Solo a Dios, al único y verdadero Dios, corresponde la alabanza en su santuario. Porque solamente Él es merecedor de la misma, por ser el Señor y dador de todas las cosas.

La siguiente frase resalta la importancia de cumplir lo que se promete a Dios, los compromisos con Él, pues dice: “Y a ti se pagarán los votos”.

Prometer a Dios es un asunto muy serio. Seguidamente viene una frase muy hermosa y animadora y que aclara algo muy importante, pues dice:

“Tú oyes la oración”. O sea, solamente Dios escucha las oraciones, porque no hay otro Dios. La última frase del versículo dos cae por su propio peso después de la que hemos visto ahora, pues dice:

“A ti vendrá toda carne”, es decir, si solo hay uno a quien orar, porque solamente Uno es el Dios verdadero, o vamos a Él, o nuestras oraciones no llegarán a ninguna parte.

Por lo tanto, Alabemos a Dios, cumplamos nuestras obligaciones con Él y pidámosle a Él. No hay ni habrá otro, Él es el Único.

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