Espacio presentado por Daniel Valuja.
Bienvenidos a Miradas. En nuestro cotidiano recorrido por los salmos ya es nuestro segundo día con el salmo setenta y dos.
Un salmo que, probablemente, fue escrito por David para su heredero Salomón, y en el cual se describe un reinado verdaderamente glorioso que va mucho más allá de lo alcanzado por cualquier reino humano, tanto que las descripciones cuadran más con el reinado del Hijo de David, el Mesías Jesucristo.
Aunque, también es verdad, que, como deseo para un rey que comienza su reinado, es el ideal soñado.
Cada día leemos y comentamos algunos versículos, hasta completar el salmo, lo cual nos permite meditar con más detalle su contenido. Vamos, pues, a leer los versículos que corresponden al día de hoy.
Los versículos cinco al ocho, del salmo setenta y dos, dicen así:
“Te temerán mientras duren el sol Y la luna, de generación en generación. Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; Como el rocío que destila sobre la tierra. Florecerá en sus días justicia, Y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. Dominará de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la tierra”.
Las dos frases siguientes, mencionan el respeto que produce a su alrededor, la justa aplicación de la ley, justa y compasiva, por parte del rey, respeto que se prolonga a través de las generaciones, pues dice el salmo:
“Te temerán mientras duren el sol Y la luna, de generación en generación”.
Compara ahora el salmista el reinado justo del rey, con la lluvia suave que hace crecer de nuevo el pasto cortado recientemente, diciendo:
“Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada”. Y aun insiste el salmista sobre esta ilustración de los fructíferos efectos de un reinado justo al compararlo ahora con el rocío que se deposita sobre el campo regándolo con delicadeza en el momento oportuno, pues dice:
“Como el rocío que destila sobre la tierra”. En un pueblo cuya economía se basaba sobre todo en la agricultura y la ganadería, las ilustraciones relacionadas se comprendían muy bien.
De hecho, la siguiente frase lo tiene en cuenta, pues teniendo como fondo la floración de primavera, que anuncia un verano de abundantes cosechas, aunque, refiriéndose al buen gobierno, con especial énfasis en la justicia, dice:
“Florecerá en sus días justicia”. Y, enlazando con esto, se refiere a una de las grandes consecuencias de la justicia, en los pueblos bien gobernados, la paz social perdurable, que todo pueblo ansía, pues añade: “Y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna”. Y, estos cuatro versículos terminan con una referencia a la extensión del dominio de este rey justo, que tiene en cuenta los derechos de todos y que corta de raíz los abusos, pues dice:
“Dominará de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la tierra”.
Es evidente que la extensión de su reino es consecuencia directa de su buena fama, que hace desear a todos ser súbditos suyos, ¿Y quien no desearía pertenecer a un reino así, donde la justicia y la paz imperasen?
Ese reino será realidad algún día, pero, mientras tanto, seamos justos y pacíficos, como súbditos del Reino de Dios.
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