Espacio presentado por Daniel Valuja.
Nuestro programa, como sabes, está recorriendo el libro de los salmos, poco a poco.
Si el salmo es muy breve lo tratamos en un programa, y, si no, en varios.
Llevamos unos días estudiando el salmo setenta y ocho, que es muy extenso, por eso, cada día, leemos unos cuantos versículos, para tener perspectiva del contexto, y comentamos dos o tres de los mismos.
Hoy leeremos los versículos doce al veinte y pondremos nuestra Mirada sobre los versículos doce y trece.
Este salmo recuerda la historia pasada de Israel, poniendo el acento en las dos grandes verdades de la misma: La misericordia de Dios y la ingratitud de su pueblo.
Como acabamos de decirte, hoy leeremos los versículos doce al veinte del salmo setenta y ocho que dicen así:
“Delante de sus padres hizo maravillas En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán. Dividió el mar y los hizo pasar; Detuvo las aguas como en un montón. Les guió de día con nube, Y toda la noche con resplandor de fuego. Hendió las peñas en el desierto, Y les dio a beber como de grandes abismos, Pues sacó de la peña corrientes, E hizo descender aguas como ríos. Pero aún volvieron a pecar contra él, Rebelándose contra el Altísimo en el desierto; Pues tentaron a Dios en su corazón, Pidiendo comida a su gusto. Y hablaron contra Dios, Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto? He aquí ha herido la peña, y brotaron aguas, Y torrentes inundaron la tierra; ¿Podrá dar también pan? ¿Dispondrá carne para su pueblo?”.
Y ahora, después de leer los versículos doce al veinte del salmo setenta y ocho, vamos a leer de nuevo los versículos doce y trece que serán objeto de nuestra atención en el programa de hoy, y que dicen así:
“Delante de sus padres hizo maravillas En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán. Dividió el mar y los hizo pasar; Detuvo las aguas como en un montón”.
La primera frase es como un resumen de la obra de Dios, recordada en el salmo, pues deja muy claro que los grandes milagros de salvación, a favor de su pueblo, fueron vistos en toda su grandeza, pues dice esta frase:
“Delante de sus padres hizo maravillas”.
Es decir, no eran leyendas comunitarias, sino hechos vividos en primera persona, con lo cual, el impacto en los que lo presenciaron fue muy grande.
La frase siguiente se refiere al lugar en el cual fueron hechas las primeras señales de Dios en medio de su pueblo, el lugar donde vivían, la tierra de Gosén, en Egipto, pues dice el texto:
“En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán”.
Las llamadas diez plagas, o castigos contra Egipto, especialmente la muerte de todo los primogénitos, tuvieron lugar estando los israelitas viviendo allí.
Es más, la celebración de la Pascua recuerda, precisamente lo ocurrido allí. Pero, seguidamente, el salmo menciona la intervención más espectacular de Dios a favor de su pueblo.
El milagroso paso del mar Rojo y la destrucción total del ejército del faraón, aplastado por el mar. Dice el texto:
“Dividió el mar y los hizo pasar; Detuvo las aguas como en un montón”.
¿Cómo es posible dudar ante un tal encadenamiento de maravillas?
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