Espacio presentado por Daniel Valuja.
Continuamos nuestro recorrido por el salmo ochenta y tres, con el cual terminamos la colección de los doce salmos escritos por Asaf y por descendientes suyos.
El salmo que estamos recorriendo, tiene como tema, el acoso que las naciones circundantes ejercían, como en el día de hoy, sobre el pueblo de Dios.
Como es natural, el salmista hace un ruego pidiendo la intervención de Dios y que aquellos pueblos busquen a Dios. Vamos a leer el salmo, para, después, comentar cuatro versículos del mismo.
El salmo ochenta y tres dice así:
“Oh Dios, no guardes silencio; No calles, oh Dios, ni te estés quieto. Porque he aquí que rugen tus enemigos, Y los que te aborrecen alzan cabeza. Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente, Y han entrado en consejo contra tus protegidos. Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación, Y no haya más memoria del nombre de Israel. Porque se confabulan de corazón a una, Contra ti han hecho alianza Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas, Moab y los agarenos; Gebal, Amón y Amalec, Los filisteos y los habitantes de Tiro. También el asirio se ha juntado con ellos; Sirven de brazo a los hijos de Lot. Hazles como a Madián, Como a Sísara, como a Jabín en el arroyo de Cisón; Que perecieron en Endor, Fueron hechos como estiércol para la tierra. Pon a sus capitanes como a Oreb y a Zeeb; Como a Zeba y a Zalmuna a todos sus príncipes, Que han dicho: Heredemos para nosotros Las moradas de Dios. Dios mío, ponlos como torbellinos, Como hojarascas delante del viento, Como fuego que quema el monte, Como llama que abrasa el bosque. Persíguelos así con tu tempestad, Y atérralos con tu torbellino. Llena sus rostros de vergüenza, Y busquen tu nombre, oh Jehová. Sean afrentados y turbados para siempre; Sean deshonrados, y perezcan. Y conozcan que tu nombre es Jehová; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra”.
Bien, ya hemos leído el salmo ochenta y tres entero, y ahora leeremos de nuevo los versículos cinco al ocho, que estarán hoy bajo nuestra Mirada, y que dicen así:
“Porque se confabulan de corazón a una, Contra ti han hecho alianza Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas, Moab y los agarenos; Gebal, Amón y Amalec, Los filisteos y los habitantes de Tiro. También el asirio se ha juntado con ellos; Sirven de brazo a los hijos de Lot”.
La primera frase deja un dato muy significativo, la pasión de los enemigos, pues dice:
“Porque se confabulan de corazón a una”. Y, además, no iban contra el pueblo, sino contra Dios, pues dice:” Contra ti han hecho alianza Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas”.
Estos eran descendientes de Abraham, o sea, parientes. “Moab y los agarenos”. Así que, la mayor parte de los enemigos eran de la familia. Todos revueltos contra el pueblo de Dios, pues dice:
“Gebal, Amón y Amalec, Los filisteos y los habitantes de Tiro”. Y añade algo muy significativo un enemigo poderoso ayudó a los enemigos de la familia, pues añade:
“También el asirio se ha juntado con ellos; Sirven de brazo a los hijos de Lot”.
Los parientes si son enemigos son aun peores.
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