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Salmo 90 – Danos el aprobado (505)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Hoy, después de diez días en su compañía, nuestra Mirada despide el salmo noventa, ya que meditaremos en su último versículo.

Este salmo fue escrito por Moisés y es una oración, en la cual pide que vuelvan las bendiciones de Dios sobre su pueblo, que ha sido castigado por Dios durante años.

Antes de la petición, el salmista hace una magistral reflexión sobre la brevedad y fragilidad de la vida humana a la luz de la eternidad de Dios, cuya santidad y justicia es recordada, junto con misericordia.

Antes de meditar en el último versículo del salmo, leeremos los versículos nueve al diecisiete que nos permitirán tener una perspectiva más amplia.

Los versículos nueve al diecisiete del salmo noventa, dicen así:

“Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento. Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos. ¿Quién conoce el poder de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido? Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría. Vuélvete, oh Jehová; ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos. De mañana sácianos de tu misericordia, Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días. Alégranos conforme a los días que nos afligiste, Y los años en que vimos el mal. Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos. Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros, Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; Sí, la obra de nuestras manos confirma”.

Después de leer con atención los nueve últimos versículos del salmo noventa, y tener con ellos una panorámica del tema del salmo, vamos a leer de nuevo el último versículo, para, después, meditar en su contenido puesto bajo nuestra Mirada.

El versículo diecisiete, del salmo noventa, dice así: “Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros, Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; Sí, la obra de nuestras manos confirma”.

En este último versículo del salmo hay una petición doble, que resume un deseo: recibir la aprobación de Dios para servirle en su obra.

La primera frase del versículo pide la clara manifestación de Dios en la vida de su pueblo, lo cual supone aprobación, pues dice: “Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros”.

Las dos frases siguientes repiten la misma petición con una particular variante, que da a entender la aceptación de su servicio confirmada desde el cielo. En suma, el salmista ruega que sean aceptos delante de Dios sus vidas y su trabajo para Él. “Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; Sí, la obra de nuestras manos confirma”.

Es un gran privilegio trabajar para Dios, pero, sin duda alguna, es muy importante recibir, de alguna manera, la confirmación de su personal aprobación, de lo contrario será un trabajo inútil, tiempo y esfuerzo para nada, por esa razón, la petición del salmista tiene mucho sentido, ya que quería trabajar para Dios, pero tal y como Dios quería.

Es necesario preguntarnos: ¿Nos preocupa la aprobación de Dios? Porque si Él no aprueba, será inútil.

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