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Salmo 94 – Seguridad sabia (518)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Continuamos recorriendo el salmo noventa y cuatro, un salmo cuyo autor humano desconocemos, pero que forma parte de la Escritura inspirada por Dios.

Este salmo trata dos temas relacionados. La primera parte del salmo, hasta el versículo once, trata de los que no quieren tomar a Dios en serio en sus vidas, oponiéndose neciamente a Él y burlándose de existencia.

La segunda parte del salmo, que comienza con los versículos que comentamos hoy, trata de los que sí toman a Dios en serio, de sus vidas con sus alegrías y tristezas y del cuidado amoroso que Dios tiene de ellos.

Hoy leeremos, y comentaremos, los versículos doce al quince, del salmo noventa y cuatro, que dicen así:

“Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, Y en tu ley lo instruyes, Para hacerle descansar en los días de aflicción, En tanto que para el impío se cava el hoyo. Porque no abandonará Yahweh a su pueblo, Ni desamparará su heredad, Sino que el juicio será vuelto a la justicia, Y en pos de ella irán todos los rectos de corazón”.

Las dos primeras frases nos trasladan a un escenario completamente diferente de los versículos anteriores, ya que, hasta el final del salmo encontraremos a los que, a pesar de sus limitaciones, toman a Dios en serio.

Las dos primeras frases de estos versículos que hemos leído, lo dejan ya muy claro.

El salmo proclama la dicha de quien se deja corregir mansamente por la palabra de Dios y quiere aprender más de ella cada día, pues dice:

“Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, Y en tu ley lo instruyes”.

Naturalmente, se trata del día a día, no solo de vez en cuando, y los efectos son muy valiosos y distancian por completo a quien cree de quien no cree, pues las dos siguientes frases, dejan muy claro el efecto de la palabra de Dios en uno y otro. Al que cree le fortalece en la adversidad y al que no cree le sentencia a condenación, pues dicen esas dos frases:

“Para hacerle descansar en los días de aflicción, En tanto que para el impío se cava el hoyo”. Y no se trata de que quien cree sea perfecto, sino que procura, cada día, ir dejándose corregir y enseñar por el Señor. Pero el salmo nos descubre, además, la misericordia de Dios con los suyos, cuidándoles siempre, en su necesidad, aunque tengan que sufrir correcciones duras.

Estas dos frases, que vamos a leer seguidamente, nos recuerdan que Dios nunca vuelve la espalda a los suyos, pues dicen:

“Porque no abandonará Yahweh a su pueblo, Ni desamparará su heredad”.

Estas afirmaciones son de gran consuelo, porque renuevan la confianza en la intervención del Señor a favor de los suyos, aunque los tiempos sean malos. De hecho, las dos frases siguientes, mencionan la injusticia de este mundo en el cual vivimos y la seguridad de que al fin Dios implantará la verdadera justicia en este mundo y que será reconocida y apreciada por los que toman a Dios en serio, llamados aquí “rectos de corazón”.

En resumen, tomar a Dios en serio, atendiendo a su palabra cada día para dejarse guiar y corregir por ella, capacita para enfrentar los momentos difíciles y las injusticias. Sigamos el consejo.

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