Espacio presentado por Daniel Valuja.
Hoy es ya nuestro cuarto día con el salmo noventa y nueve y solamente nos queda un día más para llegar al final del mismo.
Este salmo ensalza a Dios como rey y, en los versículos seis al ocho, que examinaremos hoy, destaca especialmente un aspecto muy importante de Dios como rey supremo de todo el universo, su cercanía con los suyos.
Vamos a leer primero todo el salmo, como hacemos cada día, para, después, meditar en estos versículos mencionados.
El salmo noventa y nueve dice así: “Yahweh reina; temblarán los pueblos. Él está sentado sobre los querubines, se conmoverá la tierra. Yahweh en Sion es grande, Y exaltado sobre todos los pueblos. Alaben tu nombre grande y temible; Él es santo. Y la gloria del rey ama el juicio; Tú confirmas la rectitud; Tú has hecho en Jacob juicio y justicia. Exaltad a Yahweh nuestro Dios, Y postraos ante el estrado de sus pies; Él es santo. Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, Y Samuel entre los que invocaron su nombre; Invocaban a Yahweh, y él les respondía. En columna de nube hablaba con ellos; Guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado. Yahweh Dios nuestro, tú les respondías; Les fuiste un Dios perdonador, Y retribuidor de sus obras. Exaltad a Yahweh nuestro Dios, Y postraos ante su santo monte, Porque Yahweh nuestro Dios es santo”.
Sin perder de vista todo el texto del salmo noventa y nueve, que acabamos de leer, vamos a fijar nuestra Mirada de hoy en los versículos seis al ocho, que presentan de forma especial a Dios como un rey cercano a los suyos. Pero, antes de comentar estos tres versículos, vamos a leerlos de nuevo.
Los versículos seis al ocho, del salmo noventa y nueve, dicen así:
“Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, Y Samuel entre los que invocaron su nombre; Invocaban a Yahweh, y él les respondía. En columna de nube hablaba con ellos; Guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado. Yahweh Dios nuestro, tú les respondías; Les fuiste un Dios perdonador, Y retribuidor de sus obras”.
Uno de los aspectos realmente preciosos del supremo Rey de todas las cosas, del Creador y Señor de todo cuanto existe, es su cercanía a los que le sirven y su compasión con sus debilidades. Vamos a leer de nuevo un párrafo largo que muestra su cercanía, pues dice así:
“Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, Y Samuel entre los que invocaron su nombre; Invocaban a Yahweh, y él les respondía”.
Es sorprendente, se entabla un diálogo entre el Señor del universo y unos simples mortales, hasta los cuales se acerca sin perder nada de su grandeza, pues dice a continuación:
“En columna de nube hablaba con ellos”, es decir, se veía su gloria. Ellos correspondían con sumisión, pues añade: “Guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado”.
Pero no siempre era así, porque, a veces, sus siervos fallaban y Dios mostraba su excelsa misericordia, perdonando, pero sin dejar de castigar sus pecados, pues dice:
“Yahweh Dios nuestro, tú les respondías; Les fuiste un Dios perdonador, Y retribuidor de sus obras”.
Es muy importante entender esto del perdón y el castigo. Dios perdona, pero lo que hacemos mal tiene consecuencias.
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