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Salmo 100 – Adorad todos (541)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Hoy iniciamos nuestra visita a un salmo de los más conocidos y cantados del salterio, se trata del salmo cien.

Es muy breve, solamente cinco versículos, pero su contenido es de una densidad, a la par que sencillez, extraordinarios. Si tuviésemos que ponerle un título al salmo seguramente le pondríamos: “adorad”.

El salmo es un llamamiento a reconocer y alabar a Dios.

En el salmo se dan tres razones para adorar a Dios: Su ser, sus obras y su carácter. Como se trata de Dios, todo es superlativo.

Dada la brevedad del salmo, además de su belleza, vamos a leerlo entero cada uno de los cinco días que nos acompañará en el programa.

El salmo cien dice así: “Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Yahweh con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Yahweh es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Yahweh es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones”.

Seguramente que esta primera lectura del salmo cien, para los que lo conocen bien ha sido muy inspirador y para los que no lo conocen sorprendente por tener tanto contenido en tan poca extensión. Hoy dedicaremos nuestra mirada al versículo uno, que, como el resto del salmo, es breve pero denso. Vamos a leer de nuevo ese versículo que ocupará hoy nuestra atención.

El versículo uno del salmo cien dice así: “Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra”. Imaginemos un grupo grande de personas que están cantando… tristes. No cuadra, ¿verdad?, pero, si, además, se canta a Dios, ¿Cómo estar tristes?

Vamos a ver, lo primero. Se trata de una invitación, por lo tanto la respuesta es voluntaria. Porque, segundo, la invitación es a cantar alegres y para cantar alegres, no se puede cantar por obligación, y, además, la invitación es a cantar a Dios, y cuando pensamos, aunque solo sea un poquito en Dios, debiera reforzarse nuestra canción.

Vamos a recordar la primera frase del versículo uno, que dice así: “Cantad alegres a Dios”. Hemos dicho antes, que el salmo, en su conjunto, es un llamamiento a adorar y solamente se adora a Dios, cualquier otra adoración es pecado.

Así que, por si no tenemos claros los motivos para adorar a Dios, el salmo nos los va a recordar, para que nuestra adoración sea sabiendo el porqué. Pero, en este versículo inicial del salmo, la invitación es a cantarle con alegría, así que, voluntarios y de buen grado. Normalmente recordamos a Dios en la necesidad, pues, vamos a recordarle para cantarle. Pero el versículo tiene una segunda frase que dice: “habitantes de toda la tierra”.

Lo cual quiere decir que la invitación a cantar a Dios es para todos, sin distinción, sin discriminar a nadie, como ocurre en tantas otras cosas, por ninguna razón.

Recordemos el versículo uno de nuevo, dice así: “Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra”.

Por lo tanto, sintámonos invitados a participar en esta gran canción a Dios y cantemos con todos los que quieran hacerlo.

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