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Salmo 100 – Adorad con alegría (542)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

En el programa anterior hemos comenzado un acercamiento a uno de los salmos más breves, y, a la vez, de los más conocidos de la Biblia, se trata del salmo cien.

Este salmo es una entusiasta invitación a la adoración, que es tanto como decir, una propuesta de reconocer a Dios por lo que es y ha hecho y por como nos trata, tiene pocas palabras, pero, a la vez, una enorme riqueza de conceptos que nos ayudan comprender las razones del salmista para hacer un llamamiento tan intenso.

Cada vez que traemos a Miradas un salmo con poca extensión, lo leemos entero y comentamos una parte del mismo. Dado el riquísimo contenido de este salmo, con solo cinco versículos, cada día lo leemos entero y comentamos uno de sus versículos.

Vamos a leerlo: El salmo cien dice así: “Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Yahweh con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Yahweh es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Yahweh es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones”.

Ya hemos leído el salmo cien, que, en conjunto, es un llamamiento a la adoración a Dios, y ahora, vamos a leer de nuevo el versículo dos que ocupará hoy nuestra Mirada.

El versículo dos del salmo cien dice así: “Servid a Yahweh con alegría; Venid ante su presencia con regocijo”.

Como el salmo es un llamamiento a la adoración al único Dios verdadero, es importante recordar que adorar es también servir, es decir estar al servicio de Dios, y no solo orar o cantar, y el salmo invita a hacerlo sin sentirse obligados, sin hacerlo a la fuerza, sino con alegría, voluntariamente.

Dios no quiere servidores a la fuerza, porque cuando hacemos algo forzado, tenemos nuestra mente y deseo en otra parte y Dios quiere dedicación plena, por eso, la primera frase de este segundo versículo del salmo cien dice así:

“Servid a Yahweh con alegría”. Con esta frase a la vista, tal vez se cambie nuestra idea de adorar, porque, generalmente, cuando pensamos en adorar, imaginamos a alguien de rodillas, o en pie, delante de Dios, orando con devoción o cantando con entusiasmo, es más, en la actualidad, por alguna extraña razón, se identifica cantar con adorar, cuando, en todo caso, es únicamente, una de las formas de adorar a Dios.

Pero, pocas veces pensamos que estar al servicio de Dios, haciendo su voluntad, revelada en su santa Palabra, en nuestra vida diaria, también es una forma de adoración, ya que es un ofrecimiento de nuestro tiempo y capacidades y el salmo invita a servir con alegría, porque es un altísimo privilegio estar al servicio del Ser más importante del universo.

Seguidamente, al salmo añade: “Venid ante su presencia con regocijo”.

Esta frase parece indicar la reunión de los que adoran a Dios en un lugar dedicado a tal fin, en los días del salmo el lugar era el santuario o templo de Dios, en el cual se reunían los fieles para adorar juntos como pueblo de Dios. También somos invitados a esto.

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