Espacio presentado por Daniel Valuja.
Seguimos avanzando por el salmo ciento dos, el cual, debido a su extensión lo hemos dividido en tres partes. La primera parte es personal y el salmista se dedica a pedir ayuda por su sufrimiento.
Ya hemos comentado, durante cinco días, esta primera parte, que expone el sufrimiento personal del salmista, y ahora estamos iniciando, por segundo día, la segunda, que junto con la tercera, expone aspectos de la esperanza en Dios.
La necesidad de tener presente el contexto de lo que comentamos, que casi siempre es un versículo o dos, nos obliga a leer unos cuantos versículos y así lo hacemos cada día.
Cuando el salmo es muy breve lo leemos entero, pero, cuando es extenso como ocurre con este, lo leemos a trozos, pero sin dejar nada atrás. Vamos pues a leer los versículos doce al dieciocho, del salmo ciento dos, que dicen así:
“Mas tú, Yahweh, permanecerás para siempre, Y tu memoria de generación en generación. Te levantarás y tendrás misericordia de Sion, Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado. Porque tus siervos aman sus piedras, Y del polvo de ella tienen compasión. Entonces las naciones temerán el nombre de Yahweh, Y todos los reyes de la tierra tu gloria; Por cuanto Yahweh habrá edificado a Sion, Y en su gloria será visto; Habrá considerado la oración de los desvalidos, Y no habrá desechado el ruego de ellos. Se escribirá esto para la generación venidera; Y el pueblo que está por nacer alabará a JAH”.
Terminada de leer esta parte del salmo ciento dos, vamos a leer de nuevo los versículos trece y catorce, de este salmo, que nos hablan de la seguridad de la esperanza en Dios, y que dicen así:
“Te levantarás y tendrás misericordia de Sion, Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado. Porque tus siervos aman sus piedras, Y del polvo de ella tienen compasión”. Estos versículos recuerdan los primeros versículos del salmo, donde el salmista expresa un intenso sufrimiento, pero ahora se trata de la ciudad santa, pero llega la hora de la esperanza para ella. Una esperanza segura porque se apoya en Dios y con esa seguridad habla el salmista. Vamos a verlo.
La primera frase asegura que Dios va a intervenir a favor de Jerusalén y eso quiere decir que se apoya para decirlo en lo que Dios mismo ha dicho.
Pues dice: “Te levantarás y tendrás misericordia de Sion” y seguidamente explica la primera razón para afirmarlo con dos palabras que son tiempo y plazo.
Posiblemente se trate del cumplimiento del tiempo anunciado por Dios para la cautividad, que eran setenta años, pues dice:
“Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado”, Esto es, la fecha que habías prometido ya ha llegado y tienes que intervenir, pero aun agrega otra razón: el amor de los ciudadanos por su santuario, pues dice:
“Porque tus siervos aman sus piedras, Y del polvo de ella tienen compasión”. Así que la petición se apoya en el cumplimiento de la promesa de Dios y en el dolor de los desterrados por su querida ciudad.
Oran a quien tiene sensibilidad y le duele el dolor ajeno.
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