Radio Solidaria
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Salmo 10 – Queja (56)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 10 Maldad

Versículos 1-3: Queja

Bienvenidos a Miradas. En nuestro acercamiento a los salmos hemos llegado al salmo diez.

No sabemos quien es su autor, pero su contenido es tan actual que parece escrito esta mañana.

Repasaremos el salmo en cinco Miradas sucesivas.

En esta primera Mirada nos detendremos en los tres primeros versículos, aunque leeremos hasta el versículo once para tener delante el tema principal del salmo que es una queja, muy bien argumentada, a causa de la maldad imperante.

Los versículos siguientes, del doce al dieciocho, son un ruego pidiendo la intervención de Dios.

Vamos a leer esos once primeros versículos del salmo, que describen de forma muy detallada el imperio del mal en la sociedad y que podrían ser el editorial de un diario de gran tirada que lamentase la absoluta falta de principios en las relaciones humanas. Dicen así:

“¿Por qué estás lejos, oh Jehová, Y te escondes en el tiempo de la tribulación? Con arrogancia el malo persigue al pobre; Será atrapado en los artificios que ha ideado. Porque el malo se jacta del deseo de su alma, Bendice al codicioso, y desprecia a Jehová. El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos. Sus caminos son torcidos en todo tiempo; Tus juicios los tiene muy lejos de su vista; A todos sus adversarios desprecia. Dice en su corazón: No seré movido jamás; Nunca me alcanzará el infortunio. Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude; Debajo de su lengua hay vejación y maldad. Se sienta en acecho cerca de las aldeas; En escondrijos mata al inocente. Sus ojos están acechando al desvalido; Acecha en oculto, como el león desde su cueva; Acecha para arrebatar al pobre; Arrebata al pobre trayéndolo a su red. Se encoge, se agacha, Y caen en sus fuertes garras muchos desdichados. Dice en su corazón: Dios ha olvidado; Ha encubierto su rostro; nunca lo verá”.

Volvamos a mirar con atención los versículos uno al tres del salmo que recogen la queja del salmista que parece no entender como es posible tanta maldad sin que Dios le ponga freno.

Dicen así estos primeros versículos:

“¿Por qué estás lejos, oh Jehová, Y te escondes en el tiempo de la tribulación? Con arrogancia el malo persigue al pobre; Será atrapado en los artificios que ha ideado. Porque el malo se jacta del deseo de su alma, Bendice al codicioso, y desprecia a Jehová”.

Las dos partes de este párrafo son, primero, la incomprensión del salmista ante la aparente ausencia de Dios, pues no interviene, como si no le importase lo que está sucediendo.

Recordemos esta protesta, que dice así: “¿Por qué estás lejos, oh Jehová, Y te escondes en el tiempo de la tribulación?”.

La segunda parte inicia la descripción de la maldad resumiendo de una forma muy gráfica la soberbia y malas artes del malvado y como presume de conseguir lo que se propone.

Vamos a comprobarlo leyéndola de nuevo, pues dice así: “Con arrogancia el malo persigue al pobre; Será atrapado en los artificios que ha ideado. Porque el malo se jacta del deseo de su alma, Bendice al codicioso, y desprecia a Jehová”.

El salmista, ante esto, se queja ante Dios y ora pidiendo ayuda. ¿Y tú? ¿Viendo el mal triunfar, acudes a Dios como el salmista?

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