Radio Solidaria
EN DIRECTO

Salmo 100 – Adorad al Salvador (545)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Hoy, después de cinco días, llegamos al final del salmo cien. Este salmo, uno de los más breves, es, a la vez, uno de más conocidos y de los más cantados, y no es solamente por el dicho de que “lo breve si bueno, dos veces bueno”, sino, porque, realmente su contenido es extraordinario.

Dice tanto en tan pocas palabras, que no se puede abordar solamente en unos minutos, por eso le hemos dedicado cinco programas de Miradas, incluyendo el de hoy.

El salmo es un llamamiento a la adoración, que nos ofrece los motivos de forma sencilla y motivadora. Leeremos de nuevo al salmo completo antes de reflexionar en el versículo cinco.

El salmo cien dice así: “Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Yahweh con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Yahweh es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Yahweh es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones”.

Leído todo el salmo, vamos a examinar con nuestra Mirada de hoy, su último versículo, que describe al Salvador, y, para ello, vamos a leerlo de nuevo, el versículo cinco, del salmo cien, dice así: “Porque Yahweh es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones”. Tres cosas se dicen aquí de Dios como Salvador, y las tres son muy preciosas.

La primera es su bondad, bondad que se ha manifestado haciéndonos bien. Si Dios tratase a este mundo, y a cada uno de nosotros, según nuestra conducta delante de Él, ni siquiera nos daría la vida, y, sin embargo, cada día de nuestra vida es una muestra de su bondad, porque, como dice el salmo:

“Porque Yahweh es bueno”. No es que se porta bien, es que es bueno y siempre es bondadoso con nosotros.

La segunda cosa que se dice de Dios como Salvador, es una extensión de la primera porque añade: “para siempre es su misericordia”. Esto quiere decir que la bondad de Dios para con nosotros se mostró en su compasión por nuestra necesidad y nos salvó no por merecerlo, que nadie lo merece, sino porque nos amó en nuestra miseria y pecado compadeciéndose de nuestro triste destino de perdición, y esa misericordia no es hoy sí y mañana no, sino que es para siempre.

En el evangelio de Juan lo dice con estas palabras: “porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en el crea no se pierda mas tenga vida eterna”.

Volviendo al salmo cien, la misericordia eterna de Dios es para cualquiera que aceptando su condición de perdido y pecador cree en Jesucristo como su sustituto y Salvador.

Esto es, por lo tanto, otro gran motivo para adorar. Pero, aun hay un tercer motivo: la fidelidad de Dios, porque nuestro Dios, es de palabra, lo que promete lo cumple, pues el salmo termina con esta frase:

“Y su verdad por todas las generaciones”. Dicho de otra forma, si Dios promete que si crees eres salvo, pues lo eres, porque es palabra de Dios.

Terminamos este salmo, pues, adorando al Salvador. Amén.

Más de

¿Quieres seguir escuchando?

Tenemos miles de audios sobre fe, esperanza, oración y vida cristiana esperándote.

Sigue explorando: Cargando temas...
Explorar todos los audios por temas →

¿Buscas un programa anterior que no ves aquí?

Consulta la Fonoteca en Telegram: todas las emisiones desde enero de 2026, hora por hora.

Ver cómo funciona →