Radio Solidaria
EN DIRECTO

Salmo 103 – Bendiciendo por su perdón (574)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

En nuestro recorrido por el libro de los salmos, hemos llegado al salmo ciento tres, y en él llevamos, con el de hoy, nueve días.

Nos queda para algo más de otros tantos días, debido a la riqueza y sencillez de este precioso salmo, favorito de tantísimas personas. El salmo ciento tres, fue escrito por David, y sus veintidós versículos se dedican a bendecir a Dios, o sea, a decir cosas buenas de Él, a alabarle, por lo recibido personalmente y como parte del pueblo de Dios.

Para aprovechar todo lo bueno del salmo, leemos unos cuantos versículos del mismo que nos ayudan a tener presente el contexto del versículo que comentaremos.

Hoy meditaremos en el versículo diez de este extraordinario salmo, cuya lectura es una delicia, y la reflexión tranquila de cada frase es una gran riqueza que procuramos ofrecer en este programa.

Vamos, pues, a leer. Los versículos siete al doce, del salmo ciento tres, dicen así:

“7 Sus caminos notificó a Moisés, Y a los hijos de Israel sus obras. 8 Misericordioso y clemente es Yahweh; Lento para la ira, y grande en misericordia. 9 No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará el enojo. 10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. 11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen. 12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones”.

Con estos versículos del salmo ciento tres, que acabamos de leer, en mente, vamos a leer de nuevo el versículo que ocupa hoy nuestra Mirada. El versículo diez, del salmo ciento tres, dice así:

“10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados”. Como ya te habrás dado cuenta, las dos frases del versículo dicen lo mismo, aunque con un matiz, que luego veremos.

El versículo es una alabanza a Dios, porque las consecuencias de las rebeldía y desobediencias del pueblo de Dios no han sido proporcionales a la ofensa recibida por Dios, es decir, que Dios no ha sancionado nuestras insubordinaciones contra Él, como se merecían, sino que ha sido compasivo con nosotros.

Vamos a ver la primera frase del versículo diez, que dice: “No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades”.

Es decir, no nos trata como merecemos por nuestro mal comportamiento, vamos, que nos trata bien, aunque nosotros nos portamos mal, o sea que, aunque lo que hacemos mal trae consecuencias, Dios sigue tratándonos como si fuésemos buenos.

¡Asombroso! ¿Cómo no vamos a alabarle? Pero, la frase siguiente nos dice algo todavía más sorprendente, si en la primera, hablando coloquialmente, Dios no nos pone mala cara, en la segunda parte del versículo diez de este salmo ciento tres, dice: “Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados”.

Esto quiere decir, para entenderlo, que si nuestro pecado merece diez palos, Él nos da solamente dos. Vamos que su disciplina no es proporcional a nuestra falta, sino mucho más suave.

¡Bendito Dios! ¡Cuanta bondad que no merecemos! Seremos muy ingratos si no le alabamos.

Más de

¿Quieres seguir escuchando?

Tenemos miles de audios sobre fe, esperanza, oración y vida cristiana esperándote.

Sigue explorando: Cargando temas...
Explorar todos los audios por temas →

¿Buscas un programa anterior que no ves aquí?

Consulta la Fonoteca en Telegram: todas las emisiones desde enero de 2026, hora por hora.

Ver cómo funciona →