Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 11 Justo
Versículos 3-4: Conoce
Bienvenidos a Miradas. Seguimos en Miradas recorriendo el salmo once, que, en su conjunto destaca la justicia de Dios, y después de detenernos en el dilema que presentan los dos primeros versículos, entre la fe y la seguridad inmediata, seguiremos hoy con los dos siguientes, el tres y el cuatro, que amplían el dilema pero, a la vez, amplían también la razón de la confianza de David en Dios.
Vamos a leer el salmo entero, que es muy breve, y después nos detendremos en los versículos tres y cuatro para examinarlos con un poco más de detalle.
El salmo dice así: “En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, Que escape al monte cual ave? Porque he aquí, los malos tienden el arco, Disponen sus saetas sobre la cuerda, Para asaetear en oculto a los rectos de corazón. Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. Jehová prueba al justo; Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades; Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos. Porque Jehová es justo, y ama la justicia; El hombre recto mirará su rostro”.
Después de escuchar el salmo, acercamos nuestra Mirada, como ya hemos dicho antes, a los versículos tres y cuatro que dicen así:
“Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres”.
Estos versículos, tercero y cuarto del salmo, plantean una ampliación del dilema que hemos visto en los dos primeros en los cuales el salmista duda entre la firmeza que aconseja su fe en Dios y el ataque inminente de sus enemigos que aconseja buscar un lugar seguro. Pues ahora la cuestión es si todas las referencias de la fe y los principios que de ella emanan, se derrumban a su alrededor ¿Cómo ha de enfrentarlo el creyente?
Pues dice el salmo:
“Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?”.
Es evidente que necesita un refuerzo de ánimo y que este solamente puede venir de Dios. Así que el salmista levanta sus ojos de la fe al cielo y esto es lo que descubre:
“Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono”.
Esta certeza permite respirar hondo y aumentar de nuevo la confianza. Dios no se ha ido, ni se ha desentendido, está al frente del gobierno. Pero aun hay más, pues continúa diciendo:
“Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres”. No solo sigue en el dominio, sino muy atento a lo que pasa y no con visión general sino muy atenta y cuidadosa pues recordemos que dice:
“Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres”.
Cada gesto, cada palabra, cada sentimiento, cada proyecto, Dios lo conoce al detalle.
Así que el desastre moral y espiritual en torno al salmista tienen un espectador muy atento y con todo el poder para intervenir cuando lo crea oportuno.
¿Has pensado en esto cuando te parece que todo es un caos a tu alrededor?
Dios está en su trono y actuará en el momento oportuno, confía en Él.
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