Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 12 Contra Dios
Versículo 2: Engaño masivo
Bienvenidos a Miradas. Continuamos avanzando en el examen del texto del salmo doce, un breve salmo escrito por David, que, a pesar de su brevedad, tiene un contenido muy interesante que, por descontado, resulta tan actual como si se hubiese escrito hoy.
El salmista implora la intervención de Dios para salvar a los que sufren en una sociedad en la cual los creyentes parecen estar escondidos o haber desaparecido y los demás se entregan con prepotencia a la maldad sin temor a la justa intervención de Dios que defiende a los humildes y necesitados.
Aunque fijaremos nuestra mirada de hoy en el versículo dos del salmo, vamos a leerlo completo para tener una buena visión de conjunto.
El salmo dice así: “Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres. Habla mentira cada uno con su prójimo; Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón. Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, Y la lengua que habla jactanciosamente; A los que han dicho: Por nuestra lengua prevaleceremos; Nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor de nosotros? Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice Jehová; Pondré en salvo al que por ello suspira. Las palabras de Jehová son palabras limpias, Como plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces. Tú, Jehová, los guardarás; De esta generación los preservarás para siempre. Cercando andan los malos, Cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres”.
Hasta aquí la lectura del salmo doce. Ahora, como dijimos antes, nos fijaremos de forma detallada en el versículo dos del salmo que será el objeto de nuestra Mirada de hoy que hemos titulado “Engaño masivo”.
Este versículo, describiendo el comportamiento de la sociedad de su tiempo, dice así:
“Habla mentira cada uno con su prójimo; Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón”.
El salmista había dicho antes que habían desaparecido de la sociedad los que manifestaban su devoción sincera y perseverante por Dios al decir: “porque se acabaron los piadosos; Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres”.
Pues ahora añade otra característica de la sociedad diciendo: “Habla mentira cada uno con su prójimo; Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón”. Fijémonos en los tres aspectos que detalla el salmista:
Primero dice que la mentira está generalizada, afirmando: “Habla mentira cada uno con su prójimo”.
Esto es tanto como decir que la mentira está normalizada y ya ni siquiera escandaliza a nadie porque todas la emplean. Pero, aun hay más, porque sigue diciendo:
“Hablan con labios lisonjeros”. Las adulaciones desarman las defensas y dejan entrar al engaño con facilidad. Y, por último, añade otra característica más, la hipocresía, pues dice que hablan y se comportan: “con doblez de corazón”.
Es decir que piensan una cosa pero dicen otra, escondiendo sus verdaderas intenciones.
Así es nuestro mundo también, aunque han transcurrido casi treinta siglos las conductas siguen siendo las mismas.
No lo imitemos ni nos dejemos atrapar por él.
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