Radio Solidaria
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Salmo 18 – Ayudador (97)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 18 Testimonio

Versículos 30-34: Ayudador

Bienvenidos a Miradas. Continuamos nuestro paseo por el salmo dieciocho en el cual David da un brillante testimonio de lo que Dios había sido y era para él.

Cuando los salmos que traemos a este programa son breves, los leemos enteros, pero este es muy extenso y por eso iremos poniendo un trocito cada día bajo nuestra Mirada.

Hoy detendremos nuestra Mirada en los versículos treinta al treinta y cuatro en los cuales el salmista sigue confesando los beneficios de confiar en Dios fiándose de su Palabra.

Vamos a leer estos cinco versículos para después verlos por separado y fijarnos un poco más en su contenido.

Dicen así: “En cuanto a Dios, perfecto es su camino, Y acrisolada la palabra de Jehová; Escudo es a todos los que en él esperan. Porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios? Dios es el que me ciñe de poder, Y quien hace perfecto mi camino; Quien hace mis pies como de ciervas, Y me hace estar firme sobre mis alturas; Quien adiestra mis manos para la batalla, Para entesar con mis brazos el arco de bronce”.

El versículo treinta atribuye tres cosas muy importantes a Dios, pues dice:

“En cuanto a Dios, perfecto es su camino, Y acrisolada la palabra de Jehová; Escudo es a todos los que en él esperan”.

Es decir, en Dios hay perfección en todos sus actos, y, por eso, su palabra es pura, sin defecto alguno.

En consecuencia, confiar en Él, creyendo y poniendo por obra, su palabra es la defensa perfecta contra cualquier dificultad, Dios nunca falla a los que confían en Él.

Aun añade el salmista un argumento, más contundente todavía, Dios, el Dios verdadero, es único y no hay auténtico poder aparte de Él, así lo confiesa en el versículo treinta y uno que dice:

“Porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?”.

A continuación, el salmista nos cuenta tres grandes beneficios que el recibe de Dios, por ser su siervo, en primer lugar Dios le da fortaleza y le guía en la ruta de la vida.

Describe esta bendición de una forma muy gráfica en el versículo treinta y dos, como si dijese, me abraza, me rodea de su poder y endereza mi rumbo.

Esto es lo que dice: “Dios es el que me ciñe de poder, Y quien hace perfecto mi camino”.

Seguidamente, en el versículo treinta y tres, nos cuenta que Dios le da dos importantísimas armas para la lucha, agilidad, rapidez, y un lugar seguro, muy por encima de sus enemigos, pues dice:

“Quien hace mis pies como de ciervas, Y me hace estar firme sobre mis alturas”.

Por último, nuestra Mirada de hoy se detiene en el versículo treinta y cuatro que añade otra bendición especial para la lucha, el entrenamiento, la preparación, tan necesaria para los atletas como para los soldados, pues dice:

“Quien adiestra mis manos para la batalla, Para entesar con mis brazos el arco de bronce”.

Es muy importante no perder de vista que todo esto está directamente relacionado con la Palabra de Dios pues ella nos descubre a Dios, nos fortalece, guía nuestro camino y nos prepara para el combate diario.

Todo esto si la creemos y obedecemos, claro.

¡Qué gran tesoro nos ha dejado el Señor con su Santa Palabra!

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