Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 18 Testimonio
Versículos 20-24: Honrado
Bienvenidos a Miradas. Continuamos nuestro paseo por el salmo dieciocho en el cual David da un brillante testimonio de lo que Dios había sido y era para él.
Cuando los salmos que traemos a este programa son breves, los leemos enteros, pero este es muy extenso y por eso iremos poniendo un trocito cada día bajo nuestra Mirada.
Veremos hoy los versículos veinte al veinticuatro del salmo dieciocho que podríamos resumir en unas palabras que le dice un profeta, años antes de nacer David, al sacerdote Elí “yo honraré a los que me honran”, es decir las vidas fieles al Señor tienen resultados visibles y este es el tema que se trata en los versículos sobre los que pondremos nuestra Mirada de hoy.
A primera vista parece un discurso presuntuoso de David, pero si leemos el salmo entero descubriremos que no hay tal sino todo lo contrario.
Pero estos versículos son importantes porque a veces, a causa del entorno materialista en que vivimos, nos asalta la duda de si vale la pena dedicar la vida al Señor con fidelidad.
Leamos los versículos veinte al veinticuatro del salmo dieciocho que dicen así: “Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado. Porque yo he guardado los caminos de Jehová, Y no me aparté impíamente de mi Dios. Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, Y no me he apartado de sus estatutos. Fui recto para con él, y me he guardado de mi maldad, Por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia; Conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista”.
Vamos a repasarlos en tres partes para que podamos fijarnos mejor en cada una de ellas.
La primera resume el tema de estos versículos y se repite casi literal en la tercera como veremos, aunque con una diferencia importante.
Veamos esta primera que dice así:
“Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado”.
Antes de pensar que David era un presuntuoso, recordemos que “Todo lo que el hombre sembrare eso también segará”.
David tuvo dolorosos resultados de otros aspectos de su vida, pero también el testimonio de Dios de su sincera fidelidad.
En el segundo párrafo David comienza detallar su comportamiento delante de Dios diciendo:
“Porque yo he guardado los caminos de Jehová, Y no me aparté impíamente de mi Dios. Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí”.
Esto se vio muchas veces en la vida de David cuando antepuso el respeto a obedecer a Dios antes que su conveniencia.
En el tercer párrafo David amplía lo visto en el anterior y repite casi literalmente el primero que vimos pero añadiendo algo importante, veamos, dice así:
“Y no me he apartado de sus estatutos. Fui recto para con él, y me he guardado de mi maldad, Por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia; Conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista”.
La vida de David delante de Dios fue realmente modélica en general, salvo algún traspiés, que reconoció y del cual se arrepintió, a pesar de las difíciles circunstancias que le tocó vivir.
Por lo tanto, vivió delante de Dios.
Buena referencia para nosotros. Tomemos nota.
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