Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 18 Testimonio
Versículos 15-19: Salvado
Continuamos nuestro paseo por el salmo dieciocho en el cual David da un brillante testimonio de lo que Dios había sido y era para él.
Cuando los salmos que traemos a este programa son breves, los leemos enteros, pero este es muy extenso y por eso iremos poniendo un trocito cada día bajo nuestra Mirada.
Veremos hoy los versículos quince al diecinueve del salmo dieciocho que describen como lucha Dios contra los enemigos de David para liberarle.
Recordemos lo que tratan los versículos anteriores para situarnos.
Primero se recoge una petición angustiosa de David que sufre el acoso de fuerzas espirituales contra las cuales no puede.
Seguidamente Dios le manifiesta su gloria y su enfado contra los que le acosan y sale a su encuentro.
En lo que leeremos hoy se relata como son destruidos los enemigos y liberado David.
Dicen así: “Envió sus saetas, y los dispersó; Lanzó relámpagos, y los destruyó. Entonces aparecieron los abismos de las aguas, Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo, A tu reprensión, oh Jehová, Por el soplo del aliento de tu nariz. Envió desde lo alto; me tomó, Me sacó de las muchas aguas. Me libró de mi poderoso enemigo, Y de los que me aborrecían; pues eran más fuertes que yo. Me asaltaron en el día de mi quebranto, Mas Jehová fue mi apoyo. Me sacó a lugar espacioso; Me libró, porque se agradó de mí”.
Veamos ahora con más detalle lo que hemos leído.
El párrafo dedicado a la lucha es muy breve y definitivo, pues cuando Dios lucha nunca hay dudas del resultado, pues dice:
“Envió sus saetas, y los dispersó; Lanzó relámpagos, y los destruyó”.
Seguidamente cuenta el impacto de la intervención divina a su favor diciendo:
“Entonces aparecieron los abismos de las aguas, Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo, A tu reprensión, oh Jehová, Por el soplo del aliento de tu nariz”.
Todo el universo pertenece a Dios y sus intervenciones se hacen sentir grandiosamente.
A continuación David relata su liberación diciendo:
“Envió desde lo alto; me tomó, Me sacó de las muchas aguas. Me libró de mi poderoso enemigo, Y de los que me aborrecían; pues eran más fuertes que yo”.
Los enemigos eran más fuertes que David, pero su fuerza era inútil ante el poder de Dios que acude en favor de su siervo acosado por el mal.
David nos cuenta ahora un resumen de la lo ocurrido diciendo:
“Me asaltaron en el día de mi quebranto, Mas Jehová fue mi apoyo”.
Todos tenemos momentos bajos y el enemigo se aprovecha de ellos. Pero, con Dios como ayuda, Él suple nuestras debilidades con su poder.
Termina nuestra Mirada de hoy fijándonos en el resultado de la liberación y los motivos, pues dice:
“Me sacó a lugar espacioso; Me libró, porque se agradó de mí”.
Si antes David dijo que los enemigos le tenían atado ahora, liberado, goza de plena libertad y espacio.
También nos dice que Dios le libró porque le hizo objeto de su gracia. No eran los méritos de David sino la gracia misericordiosa de Dios el motivo de su liberación.
Nunca dudemos del poder de Dios ni de su cuidado.
Cuando Él tarda, no es que tarda, es que tiene su tiempo.
Confiemos en Él.
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