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Salmo 22 – Reino (120)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 22 Salmo de David

Versículos 28-31: Reino

Bienvenidos a Miradas. En nuestro paseo por los salmos hemos llegado al final del salmo veintidós, aunque volveremos a repasarlo con otro enfoque totalmente distinto ya que el salmo, además de al salmista, es totalmente aplicable al señor Jesucristo.

No podemos saber cual fue la situación que dio lugar a esta oración tan dolorosa en la primera parte del salmo y a la alabanza que produce la respuesta de la segunda parte del mismo.

Vamos a recordar la segunda parte del salmo desde el versículo veintidós hasta el versículo treinta y uno para hacernos una idea de esta segunda parte del salmo, que describe aspectos del triunfo después del tormento, y después nos fijaremos en los versículos veintiocho al treinta y uno con más detalle.

Esta parte final del salmo dice así:

“Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré. Los que teméis a Jehová, alabadle; Glorificadle, descendencia toda de Jacob, Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel. Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó a él, le oyó. De ti será mi alabanza en la gran congregación; Mis votos pagaré delante de los que le temen. Comerán los humildes, y serán saciados; Alabarán a Jehová los que le buscan; Vivirá vuestro corazón para siempre. Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti. Porque de Jehová es el reino, Y él regirá las naciones. Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; Se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo, Aun el que no puede conservar la vida a su propia alma. La posteridad le servirá; Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación. Vendrán, y anunciarán su justicia; A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto”.

Fijémonos ahora en los versículos finales, del veintiocho al treinta y uno que leemos de nuevo:

“Porque de Jehová es el reino, Y él regirá las naciones. Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; Se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo, Aun el que no puede conservar la vida a su propia alma. La posteridad le servirá; Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación. Vendrán, y anunciarán su justicia; A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto”.

El salmo fue escrito por el rey David y posiblemente, está pensando que Dios le prosperará y su reino dominará a otros que estarán sometidos a su Dios.

Esto sucedió así en su entorno inmediato y en la vida de su hijo. Pero, en todo caso, David no está pensando en su dominio personal ni en su propia gloria sino en Dios.

Por eso dice enfáticamente “Porque de Jehová es el reino, Y él regirá las naciones. Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; Se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo, Aun el que no puede conservar la vida a su propia alma. La posteridad le servirá”.

Así que sus conquistas personales las consideraba conquistas de Dios y su reino también lo consideraba gobernado por Dios a quien consultaba sus decisiones.

Precioso ejemplo para nosotros.

Buen momento para meditarlo y ponerlo en práctica.

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