Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 25 Necesitado de dirección y perdón
Versículos 15-18: Ayúdame
Bienvenidos a Miradas. Seguimos paseando nuestras Miradas por el libro de los salmos para descubrir algunas de las bellezas que esconden.
Hemos recorrido ya los primeros veinticuatro salmos y estamos terminando el salmo veinticinco, un salmo de David que confiesa en él mismo su necesidad de dirección y de perdón ante Dios, pero manifestando, a la vez, una gran confianza.
Cada día damos lectura a un trozo del salmo y nos detenemos en una parte del mismo. Los doce últimos versículos del salmo dicen así:
“Por amor de tu nombre, oh Jehová, Perdonarás también mi pecado, que es grande. ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger. Gozará él de bienestar, Y su descendencia heredará la tierra. La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto. Mis ojos están siempre hacia Jehová, Porque él sacará mis pies de la red. Mírame, y ten misericordia de mí, Porque estoy solo y afligido. Las angustias de mi corazón se han aumentado; Sácame de mis congojas. Mira mi aflicción y mi trabajo, Y perdona todos mis pecados. Mira mis enemigos, cómo se han multiplicado, Y con odio violento me aborrecen. Guarda mi alma, y líbrame; No sea yo avergonzado, porque en ti confié. Integridad y rectitud me guarden, Porque en ti he esperado. Redime, oh Dios, a Israel De todas sus angustias”.
Veamos ahora con más detalle la emotiva petición de ayuda y de perdón, de los versículos quince al dieciocho, que leemos de nuevo, y que dicen así:
“Mis ojos están siempre hacia Jehová, Porque él sacará mis pies de la red. Mírame, y ten misericordia de mí, Porque estoy solo y afligido. Las angustias de mi corazón se han aumentado; Sácame de mis congojas. Mira mi aflicción y mi trabajo, Y perdona todos mis pecados”.
Es una petición casi desesperada, pero se inicia con la plena confianza de recibir la ayuda de Dios, pues dice:
“Mis ojos están siempre hacia Jehová, Porque él sacará mis pies de la red”.
Así que el salmista tenía seguridad, pero la situación era difícil y pide ayuda seguro de recibirla.
Los motivos de su petición de ayuda se inician con la soledad que sufría, pues dice: “Porque estoy solo y afligido”. Sufrir duele, pero sufrir en soledad aun duele más.
Después hace una lista del incremento de su sufrir, que es sobre todo emocional, pues añade:
“Las angustias de mi corazón se han aumentado; Sácame de mis congojas. Mira mi aflicción y mi trabajo”. Cuando se sufre, el tiempo se hace interminable, y aunque se sepa que la solución esté en camino, los días de espera parecen siglos. Y es que, la ayuda de Dios es segura, pero Él tiene su tiempo, que siempre es el mejor, pero a nosotros nos cuesta esperar.
Preséntale a Dios tu necesidad, Él te ayudará, nunca defrauda a nadie. Pero no te impacientes, la ayuda vendrá a su tiempo.
Esta parte de la petición del salmista termina con una súplica de perdón, pues dice: “Y perdona todos mis pecados”.
El salmista es sincero reconociendo múltiples pecados y pidiendo a Dios el perdón, pues Él es el único que puede perdonar.
¿Tú le has pedido perdón?
Tenemos miles de audios sobre fe, esperanza, oración y vida cristiana esperándote.
Consulta la Fonoteca en Telegram: todas las emisiones desde enero de 2026, hora por hora.