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Salmo 26 – Fidelidad y confianza (156)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 26 Equilibrio

Versículo 1: Fidelidad y confianza

Hola. Bienvenidos a Miradas. Continuando con nuestro recorrido por el libro de los salmos hemos llegado al salmo veintiséis.

Este salmo es otro de los muchos que escribió David, el dulce cantor de Israel.

El salmista nos deja en este salmo una muestra de equilibrio espiritual muy notable.

Proclama delante de Dios la integridad de su vida separada de compañías perversas Queriendo ofrecer un culto limpio a Dios, pero se reconoce necesitado de la constante ayuda divina para mantenerse íntegro.

Leeremos el salmo para apreciar toda su belleza, pero después nos detendremos en su versículo primero para examinarlo con nuestra Mirada de hoy.

El salmo veintiséis dice así:

“Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; He confiado asimismo en Jehová sin titubear. Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón. Porque tu misericordia está delante de mis ojos, Y ando en tu verdad. No me he sentado con hombres hipócritas, Ni entré con los que andan simuladamente. Aborrecí la reunión de los malignos, Y con los impíos nunca me senté. Lavaré en inocencia mis manos, Y así andaré alrededor de tu altar, oh Jehová, Para exclamar con voz de acción de gracias, Y para contar todas tus maravillas. Jehová, la habitación de tu casa he amado, Y el lugar de la morada de tu gloria. No arrebates con los pecadores mi alma, Ni mi vida con hombres sanguinarios, En cuyas manos está el mal, Y su diestra está llena de sobornos. Mas yo andaré en mi integridad; Redímeme, y ten misericordia de mí. Mi pie ha estado en rectitud; En las congregaciones bendeciré a Jehová”.

Debemos recordar que los salmos son como puertas al alma de los salmistas que nos muestran sus sentimientos más íntimos como los presentan delante de Dios.

Recordemos ese versículo primero, que dice así:

“Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; He confiado asimismo en Jehová sin titubear”.

Aunque la primera impresión, al leer este versículo, es que el salmista presume de perfecto, en realidad también confiesa su dependencia de Dios.

Examinemos lo que dice más de cerca. Tiene dos partes muy definidas.

La primera dice: “Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado”.

En esta primera parte parece que el salmista se alaba a si mismo y se presenta delante de Dios reclamando que su comportamiento sea valorado y tenido en cuenta.

Pero si prestamos atención al resto del salmo veremos como el salmista quiere presentar delante de Dios que su conducta ha sido íntegra y no merece el trato que le dan sus enemigos, con todo, no usa sus armas para contratacar.

Queda aclarado en la segunda parte de este versículo que dice:

“He confiado asimismo en Jehová sin titubear”.

Es decir, aunque era acosado injustamente y Dios aun no había intervenido, no se deja llevar por las circunstancias y sigue confiando en Dios sin dudar.

¿No te ha sucedido alguna vez que parece que Dios tarda en intervenir y te dan ganas de pagar a tus enemigos con su misma moneda?

El salmista nos deja un precioso ejemplo. Díselo a Dios y espera en Él.

Él siempre llega a tiempo.

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