Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 27 Seguro en la necesidad
Versículos 4-6: En casa con Dios
Bienvenidos a Miradas. En nuestro paseo por el libro de los salmos estamos avanzando por el salmo veintisiete, uno de los más conocidos y queridos, compuesto por David, el salmista por excelencia.
Este salmo expresa la completa confianza del salmista en Dios en las diversas circunstancias de su vida, ya fuesen luchas, soledad o dificultad, pero también en su adoración manifiesta el salmista, como no podía ser de otra forma, su confianza.
Esa es la parte del salmo que veremos hoy en más detalle, pero antes de eso leeremos la primera mitad del salmo para que se vaya adentrando en nuestra memoria y nos permita comprender mejor la parte que trataremos hoy.
El salmo veintisiete dice así: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto. Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová”.
Ahora, con el salmo en mente, vamos a fijarnos en como era para el salmista la relación personal con Dios. Volvemos un poquito atrás en el salmo y leemos de nuevo los versículos cuatro al seis aunque intercalando comentarios.
Primero dice así: “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo”.
Lo que el salmista sabía de Dios le hacía desear como lo más sublime estar en su presencia para conocerle mejor.
¿Sientes este íntimo deseo? ¿Te gustaría ver la gloria excelsa de Dios? Aunque había también otra razón, pues sigue diciendo:
“Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto. Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean”, Aparece de nuevo Dios como defensa perfecta, igual que al comienzo del salmo.
Y termina esta parte del salmo diciendo:
“Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová”.
Parece que el salmista está trasladándose en su pensamiento a la presencia gloriosa de Dios en su deseo de adorar y alabarle sin limitación.
Dios se ha acercado en Cristo a la humanidad haciéndose hombre y muriendo en nuestro lugar y resucitando para que por medio de él podemos presentarnos delante de Dios el Padre y teniéndolo como defensor y salvador.
¿Cómo es tu relación con Dios? ¿Puedes decir lo mismo que David?
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