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Salmo 28 – Castiga el mal (168)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 28 Oración respondida

Versículos 4-5: Castiga el mal

Bienvenidos a Miradas. Seguimos avanzando en nuestro recorrido por los salmos y ya estamos viendo el salmo veintiocho, uno de los muchos que escribió David y que seguramente describe una situación vivida por él en algún momento de su vida.

El salmo es, como tantos otros, una oración, y en esta oración David pide ayuda a causa de sus enemigos cuya maldad denuncia pidiendo para ellos el justo juicio de Dios, y termina el salmo agradeciendo la respuesta de Dios y alabándole. Todo eso en muy pocos versículos, pues el salmo es breve.

Vamos a leerlo completo para comprobar lo hemos dicho tener una perspectiva general para después comentar los versículos cuatro y cinco donde el salmista pide el castigo para los impíos.

El salmo dice así:

“A ti clamaré, oh Jehová. Roca mía, no te desentiendas de mí, Para que no sea yo, dejándome tú, Semejante a los que descienden al sepulcro. Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo. No me arrebates juntamente con los malos, Y con los que hacen iniquidad, Los cuales hablan paz con sus prójimos, Pero la maldad está en su corazón. Dales conforme a su obra, y conforme a la perversidad de sus hechos; Dales su merecido conforme a la obra de sus manos. Por cuanto no atendieron a los hechos de Jehová, Ni a la obra de sus manos, El los derribará, y no los edificará. Bendito sea Jehová, Que oyó la voz de mis ruegos. Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré. Jehová es la fortaleza de su pueblo, Y el refugio salvador de su ungido. Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; Y pastoréales y susténtales para siempre”.

Volvamos a leer los versículos cuatro y cinco en los cuales el salmista pide a Dios que castigue a sus enemigos por su rebeldía contra Dios.

Estos versículos dicen así:

“Dales conforme a su obra, y conforme a la perversidad de sus hechos; Dales su merecido conforme a la obra de sus manos. Por cuanto no atendieron a los hechos de Jehová, Ni a la obra de sus manos, El los derribará, y no los edificará”.

Cuando en un salmo leemos expresiones como “Dales conforme a su obra, y conforme a la perversidad de sus hechos; Dales su merecido conforme a la obra de sus manos”, nos parece que no es propio de un creyente pedir el mal para sus enemigos. Pero el salmista no pide el mal sino las consecuencias justas de la perversidad persistente, que a sabiendas sigue en rebeldía contra Dios.

Solamente Dios puede impartir verdadera justicia, por eso lo encomienda a Él.

Hay un dato muy importante en la actitud de los malos: “no atendieron a los hechos de Jehová, Ni a la obra de sus manos”, esto nos recuerda inmediatamente lo que dice Pablo en Romanos uno: “habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios”.

La rebeldía reiterada y persistente contra Dios siempre tiene consecuencias terribles porque “Dios no puede ser burlado y todo lo que el hombre sembrare eso también segará”.

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