Radio Solidaria
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Salmo 3 – Acoso masivo (11)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 3 «Seguridad»

Versículos 1 y 2 «Acoso masivo»

Bienvenidos a Miradas.Nuestra mirada se detiene hoy en el comienzo del salmo tercero cuyo repaso comenzamos. El salmo, compuesto por el rey David cuando huía de su hijo Absalón que había dado un golpe de estado, transmite un claro mensaje de seguridad en Dios, como iremos viendo en las próximas Miradas.
Mientras el salmo no sea muy extenso, leeremos cada día el salmo completo para tener muy claro su mensaje y así saborearlo mejor.

Por lo tanto, leemos el salmo tres que dice así:

«¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo. Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba. No temeré a diez millares de gente, Que pusieren sitio contra mí. Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; Los dientes de los perversos quebrantaste. La salvación es de Jehová; Sobre tu pueblo sea tu bendición.»

Como ya dijimos antes, hemos titulado el mensaje de este salmo como «Seguridad», e iremos saboreando su contenido paso a paso para irlo aplicando a nuestra vida diaria. Iniciamos el repaso con los dos primeros versículos del salmo tres que dicen:

«¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios».

La seguridad se percibe plenamente cuando hay ataques muy violentos y ese es el caso de este salmo. David, había pasado de rey a proscrito perseguido, de encabezar el reino a ser su enemigo público número uno. Eso explica lo que se nos dice en estos dos versículos, que repasamos de nuevo, fijándonos especialmente en la última frase que ataca directamente su fe, pues en ellos David dice:

«¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios».

No solo se trataba de un acoso masivo «se han multiplicado mis adversarios… muchos son los que se levantan contra mí» sino que, además, ya daban por sentado que se había quedado sin la protección de Dios, pues decían «no hay para él salvación en Dios».

¿Cómo contrarrestar este ataque masivo cuando todo va mal?
Nuestro Señor en la cruz enfrentó la misma situación, pues, además de ser preso e injustamente condenado y llevado a la cruz, los gobernantes le decían, según relata Mateo veintisiete cuarenta y tres: «Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios».

Este mundo no suele aprobar, ni mucho menos aplaudir, a los hijos de Dios, excepto cuando están alineados con la mayoría. Nunca nos extrañemos de la oposición, mas bien, desconfiemos de las alabanzas.

Es cierto que sobrellevar la oposición es incómodo, y, a veces, muy doloroso, como era el caso de David cuando compone este salmo. Aunque nos gustaría, no hay soluciones mágicas, solamente podemos imitar al Señor Jesucristo, mirarle a Él, según nos dice en la epístola a los Hebreos capítulo doce y versículo tres «Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar».

Sigamos, pues, adelante mirándole a Él.

(por Daniel Valuja)

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