Radio Solidaria
EN DIRECTO

Salmo 3 – Defensa eficaz (14)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 3 «Seguridad»

Versículo 7 «Defensa eficaz»

Bienvenidos a Miradas. Nuestra mirada continúa hoy con el repaso del salmo tres, cuyo mensaje es de seguridad en Dios en circunstancias muy difíciles. Mientras el salmo que estemos repasando no sea muy extenso, lo leeremos completo cada día para tener muy claro su mensaje y así saborearlo mejor.

Por lo tanto, leemos de nuevo el salmo tres, compuesto por el rey David cuando huía de su hijo Absalón que le había traicionado dando un golpe de estado contra él.

El salmo dice así: «¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo. Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba. No temeré a diez millares de gente, Que pusieren sitio contra mí. Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; Los dientes de los perversos quebrantaste. La salvación es de Jehová; Sobre tu pueblo sea tu bendición».

Nos detendremos con nuestra Mirada en el versículo siete, que es una petición apoyada en la experiencia pasada, pues dice David:

«Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; Los dientes de los perversos quebrantaste».

Observamos cuatro fases en esta oración, las dos primeras son la petición y las dos siguientes lo ya vivido en lo cual se apoya el salmista. Vamos con las dos primeras.

David comienza diciendo: «Levántate, Jehová». Algo así como si dijese, ¡ponte en marcha a mi favor! Ya sé que eres Todopoderoso pero ahora necesito que actúes en mi defensa.

La segunda frase es realmente la única petición del salmista, muy breve, pero muy clara: «sálvame, Dios mío».

Es una petición sencilla y directa y, a la vez, muy familiar, pues David no dice Dios de Israel, o Dios de los ejércitos, sino Dios mío. La relación personal con Dios siempre fue un distintivo de la vida del rey David, incluso en sus fallos, y por descontado tanto en sus éxitos como en sus horas bajas.

Pero, además, David apoya su petición en hechos pasados, en otros momentos ya vividos en los cuales Dios le había defendido luchando por él. La primera mención que emplea se refiere a Dios avergonzando a sus enemigos pues dice «Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla».

Las bofetadas son siempre una humillación, así que Dios humilló a los enemigos de David en el pasado. La segunda mención del pasado es aun más fuerte, pues dice:

«Los dientes de los perversos quebrantaste». Es decir, dejaste a mis enemigos desarmados, inutilizaste sus armas, no les sirvieron para nada.

David ha presentado una petición vestida de seguridad, seguridad de la protección permanente de Dios, tanta seguridad que puede dormir a pierna suelta y seguridad en la intervención divina a su favor recordando otras en el pasado.

¿No es cierto que a veces, ante una nueva dificultad, se nos olvida lo que Dios ha hecho por nosotros en el pasado y dudamos de Él?

No dudemos, confiemos, Él es siempre fiel.

(por Daniel Valuja)

Más de

¿Quieres seguir escuchando?

Tenemos miles de audios sobre fe, esperanza, oración y vida cristiana esperándote.

Sigue explorando: Cargando temas...
Explorar todos los audios por temas →

¿Buscas un programa anterior que no ves aquí?

Consulta la Fonoteca en Telegram: todas las emisiones desde enero de 2026, hora por hora.

Ver cómo funciona →