Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 3 «Seguridad»
Versículos 3 y 4 «Protección perfecta»
Bienvenidos a Miradas. Nuestra mirada continúa hoy con el repaso del salmo tres, cuyo mensaje es de seguridad en Dios en circunstancias muy difíciles.
Leemos el salmo tres, compuesto por el rey David cuando huía de su hijo Absalón que había dado un golpe de estado. El salmo dice así:
«¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo. Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba. No temeré a diez millares de gente, Que pusieren sitio contra mí. Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; Los dientes de los perversos quebrantaste. La salvación es de Jehová; Sobre tu pueblo sea tu bendición».
Nos detenemos hoy en los versículos tres y cuatro del salmo, y, dentro del tema general de seguridad en Dios, hemos titulado estos dos versículos como «Protección perfecta», protección que justifica la seguridad de David cuando escribe el salmo, recordemos que está en plena huida delante del ejército su hijo Absalón que había usurpado el trono.
Repasemos esos dos versículos que dicen «Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo».
Si en los dos primeros versículos del salmo se pone de relieve lo grave de la situación, acosado por muchos enemigos, que incluso le tienen por abandonado de Dios, en estos descubrimos el secreto de la seguridad que siente David en ese momento tan dramático.
David lo describe en tres frases muy reveladoras.
Primero: «Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí», los escudos protegían solamente un costado, pero David se sabe rodeado de los brazos de Dios, es decir protección total.
La segunda frase demuestra su dependencia de Dios, pues dice que Dios es para él: «Mi gloria, y el que levanta mi cabeza».
Su hijo se había erigido en rey y David no presenta batalla pues depende de Dios que es quién le ha levantado y le volverá a levantar. ¡Que gran ejemplo de dependencia!
La tercera frase, o tercera parte del secreto de la seguridad de David en Dios en aquel momento tan difícil es «Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo».
Con su hijo Absalón se había roto la comunicación por su traición, pero con Dios se mantenía en las dos direcciones, David pidió socorro y Dios respondió.
¿Cómo no estar seguro con tal evidencia? Recordemos que David está huyendo, aun no ha recuperado su trono, y, sin embargo se expresa con esta seguridad.
¿Cuál era el secreto? David sentía la protección de Dios y tenía su respuesta atendiendo su súplica.
Nuestro Dios nunca falla a los que confían en Él, siempre responde.
Confiemos y dejemos que Él se ocupe de nuestro caso.
David tuvo que soportar ser traicionado y perseguido pero mantuvo su confianza en la protección de Dios y al final fue restablecido a su trono, confiemos en Dios, Él nunca jamás le falla a los que confían en Él.
(por Daniel Valuja)
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