Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 30 Dependencia de Dios
Versículo 1: Victoria
Bienvenidos a Miradas. Nuestro recorrido por los salmos ha llegado al salmo treinta, que también escribió David, y que comenzamos a examinar hoy. El tema principal del salmo es la dependencia de Dios.
Como tiene poca extensión lo leeremos completo, como hacemos siempre con los salmos más breves, porque la palabra de Dios siempre es superior al mejor comentario.
Nos detendremos, después de leer el salmo, en el versículo primero. Así que leemos el salmo treinta que dice así:
“Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado, Y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí. Jehová Dios mío, A ti clamé, y me sanaste. Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol; Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura. Cantad a Jehová, vosotros sus santos, Y celebrad la memoria de su santidad. Porque un momento será su ira, Pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, Y a la mañana vendrá la alegría. En mi prosperidad dije yo: No seré jamás conmovido, Porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte. Escondiste tu rostro, fui turbado. A ti, oh Jehová, clamaré, Y al Señor suplicaré. ¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad? Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí; Jehová, sé tú mi ayudador. Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre”.
Después de leer el salmo, quiero aclarar que el uso del nombre Jehová para Dios es porque se usa en la traducción bíblica que utilizamos en este programa y que es la de Reina Valera, aunque según la Real Academia de la Lengua Española sería más correcto utilizar Yahweh porque en el original hebreo no hay vocales sino solamente cuatro consonantes.
Aclarado esto vamos a leer de nuevo el primer versículo del salmo treinta que dice así:
“Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado, Y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí”.
Inicia el salmo David con un canto de alabanza a Dios diciendo “Te glorificaré, oh Jehová”.
El reconocimiento de Dios incluye siempre darle gloria, es decir, reconocer su gloriosa majestad. Pero el salmista, seguidamente nos dice dos motivos por los cuales surge su alabanza, el primero es sorprendente pues en él se reconoce honrado especialmente por Dios sin merecerlo, pues dice: “porque me has exaltado”.
Así que su primer motivo era que Dios había dejado claro ante los demás que David recibía la honra de Dios, ¡Extraordinario!
A continuación El salmista añade el segundo motivo de su alabanza diciendo: “Y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí”.
Parece que David estaba en una situación delicada que hacía que sus enemigos se burlasen de como Dios le estaba fallando, pero Dios interviene y pone a su siervo en alto delante de sus enemigos que tienen que callar sus bocas porque Dios había levantado a su siervo.
¿Has recurrido a Dios en tu necesidad?
¿Estás dependiendo de Dios en el día a día? Dios siempre honra a sus fieles.
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