Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 31 Confianza en la angustia
Versículos 9-10: Situación limite
Bienvenidos a Miradas. Continuamos nuestro recorrido por el libro de los salmos y ya hemos llegado casi a la mitad del salmo treinta y uno que es de los que surgieron de la prolífica pluma de David.
El salmo es uno oración que nos cuenta una situación muy difícil en la cual David pide ayuda a Dios, pero expresando siempre una total confianza.
Dado que el salmo es bastante extenso, daremos lectura a los primeros diez versículos, con la finalidad de tener una idea del contenido del salmo, para después detenernos en los versículos nueve y diez con más detalle.
Los primeros diez versículos del salmo treinta y uno dicen así:
“En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás; Líbrame en tu justicia. Inclina a mí tu oído, líbrame pronto; Sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme. Porque tú eres mi roca y mi castillo; Por tu nombre me guiarás y me encaminarás. Sácame de la red que han escondido para mí, Pues tú eres mi refugio. En tu mano encomiendo mi espíritu; Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad. Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias; Mas yo en Jehová he esperado. Me gozaré y alegraré en tu misericordia, Porque has visto mi aflicción; Has conocido mi alma en las angustias. No me entregaste en mano del enemigo; Pusiste mis pies en lugar espacioso. Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo. Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar; Se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido”.
Sin olvidar estos versículos que hemos leído del salmo treinta y uno, vamos a fijar nuestra Mirada de hoy con más atención en los versículos nueve y diez que dicen así:
“Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo. Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar; Se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido”.
Intentaremos detener nuestra Mirada en cuatro frases de estos versículos. La primera:
“Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia”.
Plantea la situación del salmista y como entiende él la razón del socorro de Dios ya que invoca su misericordia y no plantea que Dios tenga obligación de ayudarle.
La segunda frase. “Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo”.
Esta frase parece referirse a una enfermedad que le ha derrumbado moralmente.
La tercera frase. “Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar”. Parece confirmar una enfermedad que está deteriorando rápidamente.
Y, la cuarta frase. “Se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido”.
Esta última frase nos da un poco más de luz aun, pues el salmista atribuye el bajísimo estado de ánimo que le deja sin fuerzas a sus pecados.
Por tanto, esta parte de su oración es, como tantas otras veces, ejemplar, porque, sabiéndose sin derechos, invoca la misericordia de Dios y reconociendo sus pecados los confiesa delante de Dios. Imitemos esta sabia actitud.
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