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Salmo 4 – Petición (16)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 4 «Confianza»

Versículos 1 «Petición»

Bienvenidos a Miradas. Nuestra mirada estará durante unos días fijándose en el salmo cuatro. Cada día lo leeremos completo para no perder la necesaria visión de conjunto que nos permita percibir con claridad su mensaje.

El salmo refleja la confianza de David, su autor, en medio de la presión de las calumnias de sus enemigos, posiblemente relacionado aun con la rebelión de su hijo Absalón cuando dio el golpe de estado contra su padre.

Oigamos lo que dice en este salmo el que fue pastor de ovejas y más tarde rey, pero siempre salmista inspirado:

«Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y oye mi oración. Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a él clamare. Temblad, y no pequéis; Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en Jehová. Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro. Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto. En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado».

En el salmo hay dos peticiones y una serie de exhortaciones a los enemigos, pero en todo su contenido sobresale la confianza del salmista en Dios.

La primera de las peticiones la encontramos al inicio del salmo, en el versículo uno, e incluye una afirmación de confianza, pues dice:

«Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y oye mi oración».

Este versículo contiene la primera petición reforzada por la confianza en Dios y la experiencia de su cuidado. Veamos:

El versículo se inicia y se cierra con la petición, que es, a la vez, sencilla y humilde, y se apoya en la ayuda de Dios en etapas anteriores pidiendo ser escuchado y respondido, pues dice:

«Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y oye mi oración». Repasemos cada frase, veamos la primera. Se trata de una petición de audiencia, de atención, de ser escuchado, pues dice: «Respóndeme cuando clamo».

Y al final del versículo repite la petición al decir: «oye mi oración».

Por lo tanto, la petición está clara. Pero, lo más interesante en lo que se apoya David y tiene tres componentes, a cual más inspirador. Primero apela al «Dios de mi justicia», es decir al que le justifica o reivindica la justicia de su causa. Después recuerda que en situaciones de desánimo había recibido de Dios el ánimo necesario para seguir adelante al decir:

«Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar», y, en todo caso, se reconoce indigno de ser atendido en su demanda, todo esto es el apoyo de su ruego al decir:

«Ten misericordia de mí». Demos un nuevo repaso al texto, teniendo en mente que David pide ser atendido apoyándose en la confianza que tiene en Dios, pero sabiéndose sin méritos para ser merecedor de su ayuda.

«Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y oye mi oración».

Es por la misericordia de Dios que somos justificados y atendidos por Él.

(por Daniel Valuja)

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