Espacio presentado por Daniel Valuja.
Bienvenidos a Miradas. Nuestro compromiso con el libro de los salmos no ha traído hasta el salmo cuarenta y seis que veremos durante tres días.
Este salmo tiene, sobre todo, un mensaje de seguridad, de confianza en Dios.
A lo largo de este salmo se nos habla de la seguridad en medio de las peores circunstancias, de la seguridad total en Dios y de la seguridad de victoria.
Naturalmente, ya habremos comprendido, que el salmo surge del corazón de verdaderos creyentes en Dios, porque de otra forma no podrían decir estas cosas. Vamos a leer el salmo entero, que es de poca extensión, y después pondremos nuestra Mirada en los primeros tres versículos del mismo.
El salmo cuarenta y seis dice así: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo. Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana. Bramaron las naciones, titubearon los reinos; Dio él su voz, se derritió la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Venid, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra. Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego. Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob”.
Después de leer el salmo cuarenta y seis, vamos a mirar con detalle los tres primeros versículos que dicen así:
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza”.
Es estos versículos el salmista nos dice que los creyentes están seguros en las tormentas de la vida porque Dios es su defensa.
Primero dice lo que es Dios para él con estas palabras: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.
Aquí hay tres cosas muy importantes, primera: “Dios es nuestro amparo”.
El respaldo o apoyo en la dificultad. Segunda, la defensa, la fuerza para resistir, pues dice: “fortaleza”. Y, tercera, el socorro en el momento necesario, cuando las cosas van muy mal, pues dice: “Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.
Seguidamente, nos explica los efectos de tener en Dios respaldo, defensa y socorro, con estas palabras:
“Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza”.
Tener en Dios respaldo defensa y socorro alejan el temor en cualquier situación.
¿Es esto Dios para ti? Ponte bajo su cuidado cuanto antes y podrás afirmar lo mismo que el salmista.
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