Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 5 «Defiéndeme»
Versículos 1 y 2 «Único compasivo»
Bienvenidos a Miradas. Nuestra mirada inicia hoy el acercamiento al salmo cinco, un salmo de David en el cual pide confiadamente a Dios ser defendido de sus enemigos, por esto hemos titulado al salmo en conjunto:
«Defiéndeme». Vamos a leerlo para comprobarlo. El salmo dice: «Escucha, oh Jehová, mis palabras; Considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré. Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré. Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová. Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa; Adoraré hacia tu santo templo en tu temor. Guíame, Jehová, en tu justicia, a causa de mis enemigos; Endereza delante de mí tu camino. Porque en la boca de ellos no hay sinceridad; Sus entrañas son maldad, Sepulcro abierto es su garganta, Con su lengua hablan lisonjas. Castígalos, oh Dios; Caigan por sus mismos consejos; Por la multitud de sus transgresiones échalos fuera, Porque se rebelaron contra ti. Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre. Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; Como con un escudo lo rodearás de tu favor». Ya que comentar todo el salmo en un espacio de tiempo tan breve es imposible lo haremos poco a poco.
Por lo tanto teniendo en mente esta demanda de defensa que hace David en el salmo vamos a fijarnos en los dos primeros versículos en los cuales deja claro su estado de ánimo y el concepto que tiene de Dios, pues dice: «Escucha, oh Jehová, mis palabras; Considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré».
Estos versículos tienen dos partes la primera es el ruego y la segunda describe a Dios como único destinatario seguro de su ruego. Vamos a verlo.
David inicia su petición como pidiendo audiencia: «Escucha, oh Jehová, mis palabras;
Considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor» como si dijese con «Escucha, oh Jehová, mis palabras» Atiéndeme, déjame que te explique, que te haga saber porque recurro a Tí, cuales son mis circunstancias, para seguir con «Considera mi gemir» es decir valora mi sufrimiento, mi dolor, que me hace sollozar delante de Ti. y termina su petición diciendo:
«Está atento a la voz de mi clamor» porque está pidiendo socorro y socorro se pide a gritos.
Pero, a la vez, David tiene muy claro a quién pide que le defienda, pues comienza diciendo:
«Rey mío» David era rey y sabía muy bien lo que eso significaba, por esa razón se dirige a Dios como su Rey ya que los reyes salen en defensa de sus súbditos cuando están en apuros y David más que rey se sabía súbdito del Rey de reyes. Pero David también sabía muy bien que el Dios Todopoderoso era su Dios personal por eso le llama «Dios mío». Por esas dos razones dice «Porque a ti oraré» porque el único que podía defenderle el único a quien le importaba su situación era Dios.
¿Has llegado tú a las mismas conclusiones?
(por Daniel Valuja)
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