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Salmo 51 – Soy pecador límpiame (287)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Bienvenidos a Miradas. Nuestro acercamiento al libro de los salmos, nos ha llevado desde el salmo primero al cincuenta y uno que acabamos de comenzar y hoy examinamos los versículos cinco al siete del mismo.

Este salmo, uno de los más importantes del salterio, es conocido como el “miserere” porque en la versión latina de la Biblia es la primera palabra del mismo y que significa “ten piedad”.

El autor del salmo es el rey David, y en él cuenta su arrepentimiento de un gran pecado, primero de adulterio y después de ordenar la muerte de uno de sus mejores soldados, que era el esposo de la mujer.

El profeta Natán le denuncia de parte de Dios, y David se arrepiente de todo corazón.

Este salmo relata su petición de perdón. Como hacemos cada día leeremos unos pocos versículos para después dedicarles una atenta Mirada.

Los versículos cinco al siete del salmo cincuenta y uno dicen así:

“He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre. He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve”. Después de leer estos versículos, vamos a repasarlos, frase por frase.

El salmista, en su confesión, nos dejas un dato muy importante: su nacimiento como pecador, pues dice:

“He aquí, en maldad he sido formado”. O sea que reconoce que es pecador desde el inicio de su formación en el vientre de su madre y lo recalca en la frase siguiente en la cual repite la misma idea, pero añadiendo un dato más, que ha sido muy mal interpretado a lo largo de la historia, pues dice. “Y en pecado me concibió mi madre”.

Y algunos han interpretado esto como que el acto sexual en el matrimonio es en si mismo pecaminoso, cuando no hay absolutamente nada en la Escritura que apoye esta interpretación, sino todo lo contrario, la frase, sencillamente, recalca lo dicho en la anterior, que nacemos pecadores, por lo cual, pecamos porque somos pecadores, y no, como entienden algunos, que dicen que llegamos a ser pecadores porque pecamos.

Hemos heredado el pecado y las consecuencias del mismo, comenzando por la muerte.

El apóstol Pablo lo dice de forma resumida y magistral en romanos cinco doce con estas palabras.

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.

La siguiente frase puede tener dos aplicaciones o referida a Dios o referida al salmista, pues dice:

“He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo”. Y puede referirse a Dios que es la verdad o al salmista que sabe que a Dios le agrada que la verdad more en él.

La frase siguiente parece ir en esa dirección, pues el salmista dice: “Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría”.

Es decir, en su conciencia la Palabra de Dios le ha hecho comprender la voluntad de Dios.

En su caso, como en el de cada pecador, por grave que sea el pecado, la voluntad de Dios era limpiarle del pecado si se arrepentía, por eso dice seguidamente:

“Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve”.

¿Te has arrepentido tú?

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