Espacio presentado por Daniel Valuja.
Bienvenidos a Miradas. Continuamos avanzando por el libro de los salmos y acabamos de llegar al salmo sesenta, otro de los que escribió David, que trata un tema sorprendente aunque sin duda de gran ayuda para nosotros.
Pues el tema del salmo es confiar en Dios en la derrota. Porque, cuando la derrota es a causa de un fallo, de un pecado, de no hacer caso de la Palabra de Dios, se acepta, pero, cuando es incomprensible, cuesta mucho más mantener la confianza en Dios tras sufrirla.
Leeremos el salmo entero para, después, meditar los primeros versículos. El salmo sesenta dice así:
“Oh Dios, tú nos has desechado, nos quebrantaste; Te has airado; ¡vuélvete a nosotros! Hiciste temblar la tierra, la has hendido; Sana sus roturas, porque titubea. Has hecho ver a tu pueblo cosas duras; Nos hiciste beber vino de aturdimiento. Has dado a los que te temen bandera Que alcen por causa de la verdad. Para que se libren tus amados, Salva con tu diestra, y óyeme. Dios ha dicho en su santuario: Yo me alegraré; Repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot. Mío es Galaad, y mío es Manasés; Y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador. Moab, vasija para lavarme; Sobre Edom echaré mi calzado; Me regocijaré sobre Filistea. ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me llevará hasta Edom? ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos? Danos socorro contra el enemigo, Porque vana es la ayuda de los hombres. En Dios haremos proezas, Y él hollará a nuestros enemigos”.
Como hemos prometido antes, vamos a leer de nuevo los versículos uno al cinco de este salmo sesenta para comentarlos después.
Dicen así: “Oh Dios, tú nos has desechado, nos quebrantaste; Te has airado; ¡vuélvete a nosotros! Hiciste temblar la tierra, la has hendido; Sana sus roturas, porque titubea. Has hecho ver a tu pueblo cosas duras; Nos hiciste beber vino de aturdimiento. Has dado a los que te temen bandera Que alcen por causa de la verdad. Para que se libren tus amados, Salva con tu diestra, y óyeme”.
Meditemos estos versículos. La primera frase es una queja por la derrota, que, no era a causa de pecados, por eso era tan dolorosa e incomprensible, pues dice:
“Oh Dios, tú nos has desechado, nos quebrantaste”. Dios les ha vuelto la espalda sin razón y está enfadado, por eso surge el primer ruego en la frase siguiente que dice: “Te has airado; ¡vuélvete a nosotros!”.
Seguidamente, tras describir la convulsión nacional por la derrota viene la segunda petición de ayuda con estas palabras: “Hiciste temblar la tierra, la has hendido; Sana sus roturas, porque titubea”. Termina la descripción de como se sienten diciendo:
“Has hecho ver a tu pueblo cosas duras; Nos hiciste beber vino de aturdimiento”.
Al final de estos versículos regresa a reconocer que tienen el arma de la Palabra de Dios para resistir “Has dado a los que te temen bandera Que alcen por causa de la verdad. Para que se libren tus amados”. Y terminan estos versículos con una nueva petición diciendo:
“Salva con tu diestra, y óyeme”.
Si sufres derrotas incomprensibles, haz como David: Ora.
Tenemos miles de audios sobre fe, esperanza, oración y vida cristiana esperándote.
Consulta la Fonoteca en Telegram: todas las emisiones desde enero de 2026, hora por hora.