Radio Solidaria
EN DIRECTO

Salmo 61 – Deseo (324)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Bienvenidos a Miradas. El avance del programa a lo largo del libro de los salmos nos ha traído hasta el salmo sesenta y uno que hoy comenzamos.

Hemos titulado el salmo «Un deseo cumplido», porque el salmo se divide en dos partes muy definidas, el deseo cuyo cumplimiento David pide a Dios, y su cumplimiento, y hoy veremos el deseo.

Este salmo, como ya hemos dicho, fue escrito por David, a cuya pluma debemos algo más de la mitad de los salmos, y, como es normal en los salmos, nos permite asomarnos al corazón del salmista para reflexionar en un intenso deseo suyo.

Leeremos el salmo entero, para, después, comentar en detalle los primeros cuatro versículos.

El salmo sesenta y uno dice así: “Oye, oh Dios, mi clamor; A mi oración atiende. Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo, Porque tú has sido mi refugio, Y torre fuerte delante del enemigo. Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Porque tú, oh Dios, has oído mis votos; Me has dado la heredad de los que temen tu nombre. Días sobre días añadirás al rey; Sus años serán como generación y generación. Estará para siempre delante de Dios; Prepara misericordia y verdad para que lo conserven. Así cantaré tu nombre para siempre, Pagando mis votos cada día”.

Después de leer este salmo sesenta y uno, vamos a meditar en los primeros cuatro versículos del mismo, y, para tenerlos muy presentes, los leeremos de nuevo y después los comentaremos frase por frase.

Dicen así: “Oye, oh Dios, mi clamor; A mi oración atiende. Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo, Porque tú has sido mi refugio, Y torre fuerte delante del enemigo. Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas”.

Las dos primeras frases nos descubren a David orando con intensidad, pidiendo ser atendido con urgencia, pues dice: “Oye, oh Dios, mi clamor; A mi oración atiende”.

Porque, dice el salmista, es a Dios, precisamente, a quien recurrirá si el desánimo le invade, lo dice con estas palabras: “Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare”.

A partir de aquí la oración se hace más específica, pues pide ser puesto por Dios en lugar seguro, inaccesible para los enemigos, ya que dice:

“Llévame a la roca que es más alta que yo”. Y David se apoya en su experiencia con Dios en el pasado para reforzar su petición y su confianza en que será atendido, pues añade: “Porque tú has sido mi refugio, Y torre fuerte delante del enemigo”.

Y, seguidamente, el salmista dice dos cosas muy bonitas, que aunque parecen afirmaciones son parte de su deseo, de su petición, y la primera es morar con Dios para siempre, pues dice:

“Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre”. Y, la segunda es aun más hermosa pues toma la figura de una gallina cuyos pollitos corren a resguardarse bajo sus alas, íntimas, confortables y seguras, pues añade:

“Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas”.

El conjunto de estos versículos es, un hermoso deseo, estar seguro en Dios y con Dios.

Más de

¿Quieres seguir escuchando?

Tenemos miles de audios sobre fe, esperanza, oración y vida cristiana esperándote.

Sigue explorando: Cargando temas...
Explorar todos los audios por temas →

¿Buscas un programa anterior que no ves aquí?

Consulta la Fonoteca en Telegram: todas las emisiones desde enero de 2026, hora por hora.

Ver cómo funciona →