Espacio presentado por Daniel Valuja.
Bienvenidos a Miradas. Nuestro diario recorrido por el libro de los salmos nos ha traído hasta el salmo sesenta y dos, siendo hoy el tercer día que ponemos sobre él nuestra Mirada.
En este salmo, escrito por David, se proclama la total confianza en Dios, a pesar de los enemigos, y se exhorta al pueblo a confiar en Dios y no en valores de este mundo.
También denuncia en detalle a los enemigos. Leeremos el salmo completo y después comentaremos los versículos cinco al siete.
El salmo sesenta y dos dice así:
“En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación. El solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho. ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre, Tratando todos vosotros de aplastarle Como pared desplomada y como cerca derribada? Solamente consultan para arrojarle de su grandeza. Aman la mentira; Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza. El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón; Pesándolos a todos igualmente en la balanza, Serán menos que nada. No confiéis en la violencia, Ni en la rapiña; no os envanezcáis; Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas. Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es el poder, Y tuya, oh Señor, es la misericordia; Porque tú pagas a cada uno conforme a su obra”.
Como ya hemos leído el salmo, vamos a meditar en los versículos cinco al siete tal y como dijimos antes.
Los versículos cinco al siete del salmo sesenta y dos dicen así:
«Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza. El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio”.
Esta es la segunda declaración de confianza de David y repite casi al pie de la letra la proclamación de los dos primeros versículos, pero merece la pena volver a meditar en esta hermosa declaración.
Comienzan estos versículos con estas palabras: “Alma mía, en Dios solamente reposa”, es como si el salmista se diera ánimo a si mismo, pero continúa diciendo algo precioso, que no aparece en el versículo uno, pues dice:
“Porque de él es mi esperanza”. Hermosa afirmación, que confiesa tener su futuro completamente en las manos de Dios. Seguidamente confiesa a Dios como su seguridad completa diciendo:
“El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré”. La siguiente frase proclama dos cosas muy notables, que Dios es su salvación y su gloria, pues dice:
“En Dios está mi salvación y mi gloria” Quedando excluidos los poderes del mundo y sus alabanzas.
Terminan estos versículos del salmo, afirmando una vez más que tiene en Dios su seguridad inamovible y su defensa segura, pues dice: “En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio”.
Solamente en Dios hay verdadera seguridad.
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