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Salmo 65 – Alegrador (345)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Bienvenidos a Miradas. Hoy terminamos nuestro recorrido por el salmo sesenta y cinco.

Este salmo fue escrito y cantado por David, el rey pastor, y es un reconocimiento de Dios como benefactor de la tierra y de sus habitantes.

Como el salmo no es muy extenso, lo leeremos entero antes de meditar en los tres últimos versículos del mismo.

El salmo sesenta y cinco dice así: “Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios, Y a ti se pagarán los votos. Tú oyes la oración; A ti vendrá toda carne. Las iniquidades prevalecen contra mí; Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás. Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, Para que habite en tus atrios; Seremos saciados del bien de tu casa, De tu santo templo. Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia, Oh Dios de nuestra salvación, Esperanza de todos los términos de la tierra, Y de los más remotos confines del mar. Tú, el que afirma los montes con su poder, Ceñido de valentía; El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, Y el alboroto de las naciones. Por tanto, los habitantes de los fines de la tierra temen de tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde. Visitas la tierra, y la riegas; En gran manera la enriqueces; Con el río de Dios, lleno de aguas, Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones. Haces que se empapen sus surcos, Haces descender sus canales; La ablandas con lluvias, Bendices sus renuevos. Tú coronas el año con tus bienes, Y tus nubes destilan grosura. Destilan sobre los pastizales del desierto, Y los collados se ciñen de alegría. Se visten de manadas los llanos, Y los valles se cubren de grano; Dan voces de júbilo, y aun cantan”.

Sin perder de vista el conjunto del salmo, vamos a poner nuestra Mirada de hoy sobre los versículos once al trece del mismo y para tenerlos muy cercanos vamos a leerlos de nuevo antes de comentarlos.

Los versículos once al trece del salmo sesenta y cinco dicen así: “Tú coronas el año con tus bienes, Y tus nubes destilan grosura. Destilan sobre los pastizales del desierto, Y los collados se ciñen de alegría. Se visten de manadas los llanos, Y los valles se cubren de grano; Dan voces de júbilo, y aun cantan”.

Vamos a examinar y meditar la primera frase de estos versículos que atribuye las cosechas del año a las oportunas lluvias, pues dice:

“Tú coronas el año con tus bienes, Y tus nubes destilan grosura” Continúa la referencia a la lluvia que cambia el desierto en vergel y los montes pelados en jardines, que alegran la vista y el corazón, diciendo:

“Destilan sobre los pastizales del desierto, Y los collados se ciñen de alegría” A continuación menciona los ganados que pueden alimentarse, gracias a la frondosidad de los campos, y las abundantes cosechas que resultan de la tierra bien regada, pues dice: “Se visten de manadas los llanos, Y los valles se cubren de grano”.

Y termina el salmo con una referencia sorprendente a las alabanzas del ganado y de las cosechas, pues dice: “Dan voces de júbilo, y aun cantan”.

Los animales bien alimentados suenan satisfechos y las mieses maduras suenan acariciadas por la brisa alabando a Dios.

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