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Salmo 77 – Dudas inquietantes (392)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Nuestro diario recorrido por el libro de los salmos se detiene durante unos días en el salmo setenta y siete.

Este salmo pertenece a la colección de Asaf, que fue en tiempos de David el director del coro del templo y cuya familia siguieron formando parte de este ministerio de cantores en el templo durante mucho tiempo, ya que sus descendientes son mencionados como cantores entre los que regresaron del exilio.

Este salmo, que vamos recorriendo poco a poco, muestra un momento de gran desánimo en el salmista, que llega casi a la duda, porque Dios no interviene a favor de su pueblo y las cosas están muy mal.

Solo el repaso de las grandes maravillas, obradas por Dios en el pasado, le devuelve la paz.

Cada día leemos unos cuantos versículos que después comentamos. Hoy leeremos les versículos cinco al nueve del salmo setenta y siete, en los cuales el salmista deja aflorar algunas dudas inquietantes, y que dicen así:

“Consideraba los días desde el principio, Los años de los siglos. Me acordaba de mis cánticos de noche; Meditaba en mi corazón, Y mi espíritu inquiría: ¿Desechará el Señor para siempre, Y no volverá más a sernos propicio? ¿Ha cesado para siempre su misericordia? ¿Se ha acabado perpetuamente su promesa? ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira sus piedades?”.

Hemos llegado a un punto del salmo en el cual culmina la angustia del salmista que se expresa en unas cuantas frases que impresionan. Vamos a verlo. Primero, el salmista recuerda la historia. Posiblemente, este salmo surge durante el cautiverio y el salmista mira al pasado como algo que tal vez no vuelva, comienza diciendo:

“Consideraba los días desde el principio, Los años de los siglos”. Al parecer, ese recuerdo incluía salmos que cantaba y en los cuales recordaba la relación entre Dios y su pueblo, pues dice:

“Me acordaba de mis cánticos de noche”. Pero, el salmista se hace preguntas, preguntas muy inquietantes, porque sigue diciendo:

“Meditaba en mi corazón, Y mi espíritu inquiría”. Por eso, a partir de aquí, solamente hay preguntas muy dolorosas. No son afirmaciones sino preguntas que encierran dudas muy serias. Lo primero que se pregunta es si Dios se habrá cansado de ellos, ¿Nunca te has preguntado esto? El salmista se lo pregunta diciendo:

“¿Desechará el Señor para siempre, Y no volverá más a sernos propicio?”. Y, seguidamente se hace otra pregunta inquietante, él ya sabe que nunca han merecido nada, que todo lo recibido de Dios ha sido pura misericordia, por eso, ahora, en sus dudas, se pregunta: “¿Ha cesado para siempre su misericordia?”.

Más aun, él sabe muy bien que Dios se ha comprometido con su pueblo, pero, ahora, parece haber clausurado su compromiso, por eso dice:

“¿Se ha acabado perpetuamente su promesa?”. Aun se pregunta algo más: ¿Será el enfado de Dios tan grande que impide la acción de su misericordia?

Pues dice: “¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira sus piedades?”. Podríamos resumir estos versículos diciendo: ¿Nos abandonará Dios si pecamos? La respuesta los próximos días.

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