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Salmo 78 – Ejecución masiva (419)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Continuamos todavía en el salmo setenta y ocho, que es el segundo más extenso del libro de los salmos.

Este salmo tiene un objetivo muy claro: Que el pueblo de Dios se mantenga siempre sumiso a su Dios, obedeciéndole y reverenciándole.

Para conseguirlo, les recuerda especialmente su historia pasada, de continuas rebeldías, y las calamidades que sufrieron como consecuencia de ello. Fue compuesto en tiempos de David por Asaf, director de la música en el templo.

Dada la extensión del salmo, seleccionamos unos cuantos versículos para leerlos cada día, para tener una mejor percepción del contexto, durante cinco días, y, cada día, comentamos dos de esos versículos, hasta comentarlos todos.

Hoy leemos los versículos cuarenta y cuatro al cincuenta y tres, del salmo setenta y ocho, que nos recuerdan los juicios enviados sobre Egipto para que dejasen libre al pueblo de Dios, y que dicen así:

“Y volvió sus ríos en sangre, Y sus corrientes, para que no bebiesen. Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban, Y ranas que los destruían. Dio también a la oruga sus frutos, Y sus labores a la langosta. Sus viñas destruyó con granizo, Y sus higuerales con escarcha; Entregó al pedrisco sus bestias, Y sus ganados a los rayos. Envió sobre ellos el ardor de su ira; Enojo, indignación y angustia, Un ejército de ángeles destructores. Dispuso camino a su furor; No eximió la vida de ellos de la muerte, Sino que entregó su vida a la mortandad. Hizo morir a todo primogénito en Egipto, Las primicias de su fuerza en las tiendas de Cam. Hizo salir a su pueblo como ovejas, Y los llevó por el desierto como un rebaño. Los guio con seguridad, de modo que no tuvieran temor; Y el mar cubrió a sus enemigos”.

Tras leer estos versículos, que le recordaban al pueblo de Dios como Él intervino con poder para liberarlos de Egipto, vamos a leer de nuevo los versículos cincuenta y cincuenta y uno, del salmo setenta y ocho, que recuerdan la décima plaga, o castigo, de Dios sobre Egipto que finalmente doblegó la resistencia del faraón. Vamos a leerlos para comentarlos después.

Estos versículos dicen así: “Dispuso camino a su furor; No eximió la vida de ellos de la muerte, Sino que entregó su vida a la mortandad. Hizo morir a todo primogénito en Egipto, Las primicias de su fuerza en las tiendas de Cam”.

La primera frase es muy gráfica, indicando vía libre para el juicio de Dios sobre Egipto, pues dice:

“Dispuso camino a su furor”. El castigo, anunciado previamente, no fue rebajado, porque no hubo ni siquiera intento de arrepentimiento, pues dice la frase: “No eximió la vida de ellos de la muerte”.

El juicio implacable de Dios es lo más temible del universo. La muerte, consecuencia de su dureza de corazón, atacó masivamente, sin respetar clases sociales y haciendo caer lo más preciado, lo más valioso, pues dice:

“Sino que entregó su vida a la mortandad. Hizo morir a todo primogénito en Egipto, Las primicias de su fuerza en las tiendas de Cam”.

Solo podemos advertir: mucho cuidado con resistir las advertencias de Dios el resultado será aterrador.

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