Radio Solidaria
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Salmo 8 – Dominio (44)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 8 Grande

Versículos 6-8: Dominio

Bienvenidos a Miradas. Continuamos avanzando en la consideración del precioso salmo ocho, ese salmo que ha inspirado multitud de composiciones musicales, especialmente el conocidísimo «Cuan grande es Él» del cual hay versiones para todos los gustos en muchos idiomas.

También es uno de los salmos favoritos de los lectores de la Biblia, que se deleitan repasándolo una y otra vez sin cansarse, porque la palabra de Dios es viva y cada día tiene riquezas nuevas.

Escuchemos de nuevo el salmo con atención.

Dice así: «¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos; De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo. Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo, Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar. ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!».

Después de repasar el salmo fijemos nuestra mirada de hoy en los versículos seis al ocho que hablando del hombre dicen:

«Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo, Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar».

Estos tres versículos nos recuerdan que la primera bendición de Dios al hombre recién creado, como podemos ver en Génesis uno, versículos veintiséis al veintiocho, fue esta, el dominio sobre la creación como delegado de Dios.

Estos versículos, aparte de describir a todos los seres vivos, dicen dos cosas muy importantes, la primera se refiere al dominio en sí, pues dice:

«Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos».

El Creador lleva a cabo la colosal obra de la creación y le otorga a la humanidad poder sobre ella, vamos, la pone en sus manos.

Es como si un pintor famoso al terminar su mejor cuadro se lo entregase a un niño.

¡Qué maravilla! Y que responsabilidad. La segunda frase concreta el ámbito de dominio, pues dice:

«Todo lo pusiste debajo de sus pies». No se reservó nada, nos entregó todo por completo.

El trato que le demos a todo lo que Dios ha creado tendrá mucho que ver con que tengamos claro nuestro papel de representantes de Dios con plenos poderes sobre su creación.

Dios no nos limita, pero, evidentemente, nos pedirá cuentas, porque no somos los dueños, sino, solamente delegados suyos. Casi no quedan caminos que recorrer en la tierra, en el mar, en el aire y en el espacio.

Los avances en tecnología y biología nos han acercado más que nunca al dominio de la creación de Dios.

¿Avanzamos conscientes de que Él es el dueño y nosotros siervos suyos aunque tengamos plenos poderes?

Cada paso del progreso es un don de Dios y una responsabilidad, no lo olvidemos.

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