Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 8 Grande
Versículo 5: Especial
Bienvenidos a Miradas. Estos días dedicamos nuestras miradas al salmo ocho, que sin duda alguna es uno de los más conocidos para los amantes de la Palabra de Dios.
Solamente hace falta fijarnos en la variedad de composiciones musicales a que a dado lugar para comprobarlo.
Repasemos el texto de este conocido salmo que dice así:
«¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos; De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo. Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo, Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar. ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!».
Después de leer el salmo, nuestra mirada de hoy se fija de forma especial en el versículo cinco, que, hablando del hombre, dice:
«Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra». Cuando llegamos a este versículo, para entenderlo, tenemos que recordar algo muy importante, que se encuentra en Génesis uno, versículos veintiséis y veintisiete, donde dice:
«Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó».
Estas palabras nos recuerdan algo muy importante: los seres humanos somos especiales.
Dios nos ha creado de forma especial, única en relación con las demás especies que pueblan el planeta. No somos animales evolucionados, llevamos la imagen de Dios, somos la corona de la creación, somos la especie más especial, con muchísima diferencia.
Nos engañan, a propósito, y a sabiendas, los que nos dicen que somos solamente una especie algo diferente pero de la misma familia que los grandes primates.
Pues no, la diferencia es enorme, sencillamente porque somos imagen de Dios.
Somos la especie administradora en nombre de Dios, y, aunque lo hemos hecho muy mal, eso nos disminuye para nada nuestra condición de especie singular, muy por encima de todas las demás que pueblan el planeta.
La sabiduría de este mundo, la que no quiere saber nada de Dios, a pesar de las clamorosas evidencias, se empeña inútilmente en querer demostrar que solamente somos un poco más listos favorecidos por la evolución y la selección natural.
Recordemos de nuevo el texto que ocupa hoy nuestra mirada:
«Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra».
Acompañemos al salmista dando gloria a Dios, el Creador y Señor de todo, por habernos creado con tales características que nos capacitan para relacionarnos con Él.
Adoremos de todo corazón.
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