Radio Solidaria
EN DIRECTO

Salmo 8 – Gloria (40)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 8 Grande

Versículo 1: Gloria

Bienvenidos a Miradas. Llegamos hoy a un salmo de los más conocidos de la Biblia, uno de los favoritos, se trata del salmo ocho, un salmo que ensalza la grandeza de Dios.

Hay un conocidísimo himno, que se canta en casi todos los idiomas, basado en este salmo, cuyo título es «Cuan Grande es Él».

Así que la lectura del salmo resultará muy familiar para los que lo conocen bien.

El salmo, compuesto por David, dice así: «¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos; De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo. Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo, Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar. ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!».

Después de leer el salmo, fijaremos nuestra Mirada de hoy en el primer versículo que ensalza la grandeza de la gloria de Dios, pues dice:

«¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos».

Hay tres afirmaciones muy notables en este breve versículo:

El reconocimiento del señorío de Dios, el reconocimiento de su grandiosa manifestación en la creación del planeta y todo lo que contiene y el reconocimiento de su inmensidad en la creación del universo.

La primera frase es como el prólogo del asombro ante la grandeza de la gloria de Dios, y el reconocimiento de su señorío, pues dice: «Oh Jehová, Señor nuestro».

Ese inicio de «Oh Jehová», es como si el salmista, meditando en la gloriosa manifestación de Dios en la creación, quisiera decir ¡Ah, Señor, no tengo palabras! ¡Mi asombro no tiene límites! Y, seguidamente, afirma:

«Señor nuestro», reconociéndole como único Señor y declarando su sumisión a Él.

La segunda afirmación reconoce que la gloria de Dios es manifiesta en todos los detalles de la creación de nuestro planeta, pues dice:

«Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra», es decir, ¡como se ve en cada planta, en cada flor, en cada ser vivo, en las montañas, en los valles, en los ríos, en los ojos asombrados de un niño, la gloria de tu sabiduría y de tu poder! En la tercera afirmación, David levanta su mirada, para contemplar el cielo estrellado y percibe que aún más allá de esa maravilla se esconde la sublime y excelsa gloria de Dios, pues dice:

«Has puesto tu gloria sobre los cielos». Nos recuerda la frase que dijo un niño a su padre, cuando admiraba las estrellas en una noche clara:

«Papá, si el cielo es tan bonito por el revés, ¡Por el derecho debe ser maravilloso!».

Si lo que podemos ver es una inacabable colección de maravillas que señalan a su Creador, ¿Cómo será su gloria allí donde nuestros ojos no alcanzan

Más de

¿Quieres seguir escuchando?

Tenemos miles de audios sobre fe, esperanza, oración y vida cristiana esperándote.

Sigue explorando: Cargando temas...
Explorar todos los audios por temas →

¿Buscas un programa anterior que no ves aquí?

Consulta la Fonoteca en Telegram: todas las emisiones desde enero de 2026, hora por hora.

Ver cómo funciona →