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Salmo 90 – Sin disculpa (499)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Estamos recorriendo el salmo noventa, el único salmo, que sepamos, que escribió Moisés.

El salmo trata de la brevedad de la vida, en contraste con la eternidad de Dios, y exhorta a volverse a Dios y vivir con sabiduría en esta vida.

Como el salmo es medianamente extenso, leemos parte de él cada día y después comentamos un par de versículos.

Los versículos uno al diez, del salmo noventa, dicen así:

“Señor, tú nos has sido refugio De generación en generación. Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres. Porque mil años delante de tus ojos Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche. Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño, Como la hierba que crece en la mañana. En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca. Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos turbados. Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros a la luz de tu rostro. Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento. Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos”.

Después de leer los primeros diez versículos del salmo noventa para tener una perspectiva del mismo, vamos a leer de nuevo los versículos siete y ocho del mismo que seguidamente comentaremos, estos versículos dicen así:

“Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos turbados. Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros a la luz de tu rostro”.

En estos versículos tenemos una primera explicación para la brevedad de nuestra vida y esa explicación no tiene nada que ver con las que da la ciencia, pero es la buena, la de Dios.

Porque la ciencia lleva siglos investigando por qué envejecemos tan pronto, y como hacer reversible el proceso; sin conseguir, hasta el día de hoy, una solución satisfactoria, ni para saber la causa de nuestro rápido envejecimiento, ni para vivir más años. Pero el salmista reconoce aquí la causa de la brevedad de nuestra vida y a decirlo dedica parte de este salmo.

En realidad, no es posible entender los males de este mundo, entre ellos la brevedad de la vida, sin que de parte de Dios, nuestro Creador, recibamos una explicación.

Pues, para sorpresa de muchos la mayor parte de la Biblia se dedica a explicar el por qué y, además, la solución.

Los versículos siete y ocho abordan lo primero, pues dicen: “Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos turbados. Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros a la luz de tu rostro”.

Son nuestras maldades las que nos han separado de Dios, fuente de la vida eterna, y esa es la razón de nuestras breves vidas y de nuestras enfermedades, y de la violencia, y de todos los males que nos acosan.

Esto es muy importante tenerlo claro, porque sin diagnóstico no puede iniciarse la curación.

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