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Salmo 91 – Confiado (508)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Hoy seguimos dedicando nuestra atención al salmo noventa y uno, de un escritor anónimo, pero con un contenido muy consolador, por lo cual es muy conocido.

Seguidamente lo leeremos entero, para, después, poner nuestra Mirada sobre los versículos cinco al ocho del mismo.

El salmo noventa y uno dice así:

“El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Yahweh: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré. El te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos. Porque has puesto a Yahweh, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación, No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón. Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación”.

Ahora, después de leer completo este salmo, vamos a poner nuestra Mirada sobre los versículos cinco al ocho del mismo.

Los versículos cinco el ocho, del salmo noventa y uno, dicen así:

“No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará.

Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos”.

Estos versículos expresan, en unas cuantas frases, la confianza de quien está bajo el cuidado personal de Dios, alternando las referencias al día y a la noche. Vamos a examinarlos.

Generalmente, los temores más intensos se presentan de noche, haciéndola interminable. Para quien se sabe bajo el cuidado de Dios la noche es tan tranquila como el día, en cualquier situación. Pues dice el salmo:

“No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día”.

El temor no forma parte de los sentimientos del creyente, porque confía en Dios su protector permanente. Y ni la oscuridad de la muerte ni los peligros del día alteran esa confianza que se apoya en las firmes promesas de Dios, por eso dice que no temerá: “Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya”.

Pero, estos versículos aun dicen dos cosas más, la primera es la prueba de la seguridad diciendo:

“Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará”.

Y la segunda es ver las consecuencias de despreciar a Dios, pues dice:

“Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos”.

¡Qué gran cosa es tener la protección de Dios!

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