Espacio presentado por Daniel Valuja.
Estamos comenzando nuestro recorrido del salmo noventa y siete, siendo hoy nuestro segundo día con él. Este salmo trata de la grandeza de Dios manifestada y llama a reconocerla.
Como el salmo no es muy extenso, lo leemos completo cada día y comentamos una pequeña parte del mismo.
Hoy comentaremos los versículos tres al cinco, que presentan el impacto de temor que produce la gloriosa presencia de Dios. Pero, antes, leemos el salmo.
El salmo noventa y siete dice así: “Yahweh reina; regocíjese la tierra, Alégrense las muchas costas. Nubes y oscuridad alrededor de él; Justicia y juicio son el cimiento de su trono. Fuego irá delante de él, Y abrasará a sus enemigos alrededor. Sus relámpagos alumbraron el mundo; La tierra vio y se estremeció. Los montes se derritieron como cera delante de Yahweh, Delante del Señor de toda la tierra. Los cielos anunciaron su justicia, Y todos los pueblos vieron su gloria. Avergüéncense todos los que sirven a las imágenes de talla, Los que se glorían en los ídolos. Póstrense a él todos los dioses. Oyó Sion, y se alegró; Y la hijas de Judá, Oh Yahweh, se gozaron por tus juicios. Porque tú, Yahweh, eres excelso sobre toda la tierra; Eres muy exaltado sobre todos los dioses. Los que amáis a Yahweh, aborreced el mal; El guarda las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra. Luz está sembrada para el justo, Y alegría para los rectos de corazón. Alegraos, justos, en Yahweh, Y alabad la memoria de su santidad”.
Quedándonos bajo la impresión que nos deja este salmo, vamos a leer de nuevo los versículos que atraen hoy nuestra Mirada, antes de comentarlos.
Los versículos tres al cinco, del salmo noventa y siete, que proclaman el efecto de la presencia de Dios, dicen así:
“Fuego irá delante de él, Y abrasará a sus enemigos alrededor. Sus relámpagos alumbraron el mundo; La tierra vio y se estremeció. Los montes se derritieron como cera delante de Yahweh, Delante del Señor de toda la tierra”.
Vamos a repasarlos despacio, pues estos tres versículos nos acercan un poco a la temible y gloriosa presencia de Dios.
Las dos primeras frases hablan del fuego consumidor que abrasa a los que se oponen, pues dicen: “Fuego irá delante de él, Y abrasará a sus enemigos alrededor”.
Nada impuro puede acercarse. Seguidamente se nos hace saber que para Dios, no hay sombra posible, su luz alumbra todo el planeta a la vez, pues añade:
“Sus relámpagos alumbraron el mundo”. Y, como es natural, un estremecimiento, como un gran terremoto, sacude la tierra, pues dice:
“La tierra vio y se estremeció”. Y, como si del fuego interior de un volcán, que funde las rocas, se tratase, la presencia de Dios, dice el salmo: “Los montes se derritieron como cera delante de Yahweh”.
Y terminan estos versículos recalcando quien se manifiesta con tanto poder, pues dice la última frase:
“Delante del Señor de toda la tierra”. Un ejercicio muy bueno es pensar en Dios, guiados por su palabra, la Biblia.
Pensar en su santidad, pensar en su poder, pensar en su gloria, y pensar en su señorío universal por ser el Creador y dueño del universo; Si lo hacemos cantaremos.
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