Espacio presentado por Daniel Valuja.
Ya estamos llegando al final del salmo noventa y siete, solamente nos queda este programa y uno más.
Este salmo ensalza la gloriosa presencia de Dios y hace dos llamamientos a reconocerle: Uno a los que le sirven, y otro a los no le tienen en cuenta.
Hoy comentaremos los versículos ocho y nueve, que cantan su grandeza, pero, antes de comentarlos, vamos a leer el salmo entero, para tener presente todo su contenido, que nos servirá de ayuda para entender los versículos que comentaremos.
El salmo noventa y siete dice así: “Yahweh reina; regocíjese la tierra, Alégrense las muchas costas. Nubes y oscuridad alrededor de él; Justicia y juicio son el cimiento de su trono. Fuego irá delante de él, Y abrasará a sus enemigos alrededor. Sus relámpagos alumbraron el mundo; La tierra vio y se estremeció. Los montes se derritieron como cera delante de Yahweh, Delante del Señor de toda la tierra. Los cielos anunciaron su justicia, Y todos los pueblos vieron su gloria. Avergüéncense todos los que sirven a las imágenes de talla, Los que se glorían en los ídolos. Póstrense a él todos los dioses. Oyó Sion, y se alegró; Y la hijas de Judá, Oh Yahweh, se gozaron por tus juicios. Porque tú, Yahweh, eres excelso sobre toda la tierra; Eres muy exaltado sobre todos los dioses. Los que amáis a Yahweh, aborreced el mal; El guarda las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra. Luz está sembrada para el justo, Y alegría para los rectos de corazón. Alegraos, justos, en Yahweh, Y alabad la memoria de su santidad”.
Bien, ya hemos leído el salmo noventa y siete. Ahora vemos a leer de nuevo los versículos ocho y nueve del mismo, dedicados a proclamar la grandeza de Dios, que ocupan nuestra Mirada de hoy, y que dicen así:
“Oyó Sion, y se alegró; Y la hijas de Judá, Oh Yahweh, se gozaron por tus juicios. Porque tú, Yahweh, eres excelso sobre toda la tierra; Eres muy exaltado sobre todos los dioses”.
En primer lugar debemos decir que cuando se habla de otros dioses, quiere decir los que los pueblos tienen por dioses, pero que no lo son, pues solamente hay un Dios, incluso, a veces, se las llama así a los grandes personajes de este mundo. Vamos, pues, a repasar estos dos versículos.
La primera frase habla de la alegría que produce la manifestación de la gloria de Dios en su santuario en Jerusalén, pues dice:
“Oyó Sion, y se alegró”. La frase siguiente amplía los que se alegran y menciona a las mujeres del pueblo que se alegran por las palabras y acciones de Dios, ya que juicio puede ser tanto sus castigos, como sus sentencias, como sus dichos, pues la frase dice.
“Y la hijas de Judá, Oh Yahweh, se gozaron por tus juicios”. La siguiente frase reconoce la grandeza sublime e insuperable de Dios en el universo, pues dice.
“Porque tú, Yahweh, eres excelso sobre toda la tierra”. Y, como viéndolo con los ojos de los idólatras, y comparándolo con sus falsas deidades, a las cuales daban culto, dice:
“Eres muy exaltado sobre todos los dioses”. Como diciendo, no hay ni comparación posible.
Proclamemos la excelsa majestad de Dios, Él es muy glorioso, es incomparable. Aleluya.
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