Espacio presentado por Daniel Valuja.
Nuestro recorrido por el libro de los salmos, que cada día avanza unos pocos versículos, está comenzando su recorrido por el salmo noventa y nueve, que pertenece a un grupo de siete salmos, que, de forma especial, ensalzan a Dios como rey.
Hoy dedicaremos nuestra Mirada a los versículos tres y cuatro, que dirigen nuestra atención a Dios como rey justo.
Pero, como hacemos cada día con los salmos más breves, vamos a leer el salmo completo, porque eso nos permitirá tener presente el conjunto del mismo y facilitará la comprensión de los dos versículos que nos ocuparán hoy.
El salmo noventa y nueve dice así: “Yahweh reina; temblarán los pueblos. Él está sentado sobre los querubines, se conmoverá la tierra. Yahweh en Sion es grande, Y exaltado sobre todos los pueblos. Alaben tu nombre grande y temible; Él es santo. Y la gloria del rey ama el juicio; Tú confirmas la rectitud; Tú has hecho en Jacob juicio y justicia. Exaltad a Yahweh nuestro Dios, Y postraos ante el estrado de sus pies; Él es santo. Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, Y Samuel entre los que invocaron su nombre; Invocaban a Yahweh, y él les respondía. En columna de nube hablaba con ellos; Guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado. Yahweh Dios nuestro, tú les respondías; Les fuiste un Dios perdonador, Y retribuidor de sus obras. Exaltad a Yahweh nuestro Dios, Y postraos ante su santo monte, Porque Yahweh nuestro Dios es santo”.
Hasta aquí el texto del salmo noventa y nueve que exalta a Dios como rey. Ahora leeremos de nuevo los versículos tres y cuatro que ponen su acento en el reinado justo de Dios y que dicen así:
“Alaben tu nombre grande y temible; Él es santo. Y la gloria del rey ama el juicio; Tú confirmas la rectitud; Tú has hecho en Jacob juicio y justicia”.
En los tiempos que vivimos, cuando todos prometen justicia pero no cumplen siendo justos, es muy tranquilizador saber que el rey supremo es también supremamente justo. Vamos a ver cada frase.
Lo primero que nos dice es que ninguna clase de mal tiene lugar con Dios, pues dice: “Alaben tu nombre grande y temible; Él es santo”.
Eso ya deja claro que si no hay mal, no hay injusticia alguna. Pero sigamos. Al rey eterno le gusta la justicia de veras, no es propaganda, es la verdad, pues dice: “Y la gloria del rey ama el juicio”, por eso, su reino tiene un mayor brillo a causa de su justicia perfecta.
A veces olvidamos que el Dios de amor y misericordia es también el Dios de santidad y justicia, que no permite ningún fallo en su presencia y que da a cada uno lo que realmente merece.
Seguidamente, abundando en el mismo tema, añade:
“Tú confirmas la rectitud”, es decir, las cosas son como deben de ser en todo lo que Él hace y dice.
En el trato con su pueblo, Dios ha sido siempre justo, tanto en las bendiciones como en los castigos, y así sigue siendo, lo dice de esta manera:
“Tú has hecho en Jacob juicio y justicia”. Por alguna razón, tenemos la tendencia a recordar mucho que Dios es amor, lo cual es cierto, pero no recordamos con tanta frecuencia que Dios es santo y justo.
Necesitamos equilibrar ambas cosas, porque en Dios lo están.
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