Radio Solidaria
EN DIRECTO

El libro de la vida: 2 Reyes | Antiguo Testamento

Imagen del programa El libro de la vida: 2 Reyes | Antiguo Testamento en Radio Solidaria

Continuamos hoy nuestro recorrido por el Antiguo Testamento, y llegamos al segundo libro de los Reyes.

El libro de 2 de Reyes no nombra a su autor. La tradición es que el profeta Jeremías fue el autor de 1 y 2 de Reyes.

Propósito de la Escritura: El Libro de 2 de Reyes, es una secuencia del Libro de 1 de Reyes. Continúa la historia de los reyes sobre el reino dividido (Israel y Judá). El Libro de 2 de Reyes concluye con el derrocamiento y deportación del pueblo de Israel y Judá a Asiria y Babilonia respectivamente.

– Versos Clave: 2 Reyes 8:19 “Con todo eso, Jehová no quiso destruir a Judá, por amor a David su siervo, porque había prometido darle lámpara a él y a sus hijos perpetuamente.”

– Breve Resumen: En Segunda de Reyes, a pesar de la caída y la división del reino, los profetas continuaban advirtiendo al pueblo que el juicio de Dios está por llegar, pero ellos no se arrepentían. El reino de Israel es repetidamente gobernado por reyes impíos, y aunque unos pocos de los reyes de Judá son buenos, la mayoría de ellos alejan al pueblo de la adoración a Jehová.

Estos pocos buenos gobernantes, junto con Elías y otros profetas, no pueden frenar la decadencia de la nación. El reino del norte de Israel es eventualmente destruido por los asirios, y cerca de 136 años después, el reino del sur de Judá es destruido por los babilonios.

Salmo 22 – Despreciado (113)

Imagen del programa Salmo 22 – Despreciado (113) en Radio Solidaria

Salmo 22 Al músico principal; sobre Ajelet-sahar. Salmo de David.

Versículos 6-8: Despreciado

Bienvenidos a Miradas. En nuestro paseo por los salmos hemos llegado al salmo veintidós.

Un salmo de David, que en su primera parte presenta un cuadro de dolor y angustia a causa de un trato muy cruel e injusto.

Aunque este salmo surge de una situación concreta de la vida de David, las descripciones de su sufrimiento son un detallado anticipo, y por lo tanto proféticas, de la muerte de Jesucristo ocurrida mil años después. Y de hecho, el salmo veintidós aparece citado en el relato de la crucifixión en los cuatro evangelios.

Vamos a recordar el comienzo del salmo hasta el versículo trece para hacernos una idea de lo que hemos comentado, y después nos fijaremos en los versículos seis al ocho con más detalle.

El salmo comienza así: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor? Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mí reposo. Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. En ti esperaron nuestros padres; Esperaron, y tú los libraste. Clamaron a ti, y fueron librados; Confiaron en ti, y no fueron avergonzados. Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová; líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía. Pero tú eres el que me sacó del vientre; El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre. Sobre ti fui echado desde antes de nacer; Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; Porque no hay quien ayude. Me han rodeado muchos toros; Fuertes toros de Basán me han cercado. Abrieron sobre mí su boca Como león rapaz y rugiente”.

Después de recordar los trece primeros versículos del salmo,
fijaremos nuestra Mirada en los versículos seis al ocho.

Estos versículos tienen dos partes muy definidas, lo que pensaban de él y lo que pensaban de su fe en Dios.

Veamos el texto: “Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová; líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía”.

Lo que pensaban de él puede resumirse en una sola palabra:

Desprecio.

Repasemos la descripción, David dice: “Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo”.

Pero aun hay algo más doloroso, lo que pensaban de su confianza en Dios, o más aun, de la relación de Dios con él, pues era un espectáculo vergonzoso para los demás ya que Dios, en quien confiaba y quien le había ungido para su misión, no intervenía y eso hacía las burlas aun más dolorosas, las palabras de David son estremecedoras:

“Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová; líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía”.

¿Te ha parecido alguna vez que Dios te fallaba? ¿Qué debía intervenir y no lo hacía? Nunca dudes.

A veces tarda, pero nunca abandona a los suyos.